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Agosto 7 de 1821. Inauguración de la primera clínica privada en Cuba

Autor: Lic. José Antonio López Espinosa

Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

Carlos Ignacio Nepomuceno Belot (179?-1889) un médico de nacionalidad francesa que se estableció en La Habana en 1820, luego de hacer dos años después su convalidación ante el Tribunal del Protomedicato, se trasladó con carácter definitivo al ultramarino pueblo de Regla donde había fundado un establecimiento sanitario, que inauguró el 7 de agosto de 1821, con el objetivo de "recoger, asistir y curar a los marineros enfermos, tanto nacionales como extranjeros". Esta clínica, la primera de su clase en Cuba, fue sometida en principio al dictamen de dos de los miembros de la Junta Gubernativa señores Martín de Aróstegui y Nicolás de Cárdenas, quienes consignaron en su informe que el establecimiento cumplía su cometido en todos los aspectos.
La institución del doctor Belot vino a llenar un vacío, por cuanto en los hospitales de las congregaciones religiosas era difícil encontrar en aquel tiempo camas para los tripulantes franceses, alemanes, ingleses y de otros países que llegaban a las costas habaneras. En la práctica era un hospital de marina bien organizado y atendido. Belot hablaba varios idiomas y ello le facilitaba la comunicación con sus pacientes, quienes podían explicar sus dolencias con facilidad y esperar un buen resultado del tratamiento que se les orientaba. Por otro lado, la casa que servía de sede a la clínica era espaciosa, bien ventilada y estaba ubicada cerca de la orilla del mar, lo que posibilitaba a los enfermos el desplazamiento para tomar el aire puro.
Las estadísticas del corto período durante el cual funcionó registraron 535 ingresos con una mortalidad de 120, bastante alta por los efectos de la fiebre amarilla en los europeos no inmunes, en virtud de su poco tiempo de permanencia en los Trópicos.
En 1824 el doctor Belot se dirigió al Real Consulado para exponerle su necesidad de cerrar la clínica por no haber podido sostenerla debido a que los beneficios obtenidos no se correspondieron con los gastos. También solicitó autorización al Capitán General Dionisio Vives para trasladar a sus enfermos para los altos del Hospital San Juan de Dios. Además le aseguró hacer cuanto estuviera a su alcance para garantizar el aseo, decencia y comodidad de los que lamentablemente tenían que acudir a él.
Años más tarde reconstruyó y amplió la edificación donde instaló de nuevo un hospital, entonces con el nombre de Hospital San Carlos. Junto a la institución existía un cementerio donde se inhumaba a la mayoría de los pacientes fallecidos, ya que eran protestantes y la iglesia no permitía su entierro junto a los católicos. Su construcción se debió también a las gestiones de Belot, quien tras dirigirse al efecto al Obispado obtuvo del Deán Gobernador Juan Bernardo O’Gabán (1782-1838) el permiso para establecerlo. Así, el tercer cementerio reglano fue bendecido el 10 de julio de 1829 por el presbítero don Manuel del Hoyo y, a los tres días siguientes tuvo lugar el primer enterramiento, que correspondió al del cuerpo sin vida de un marinero de 22 años natural de Hamburgo llamado Hans Betoc.
En una oportunidad Belot sugirió al licenciado Edward Finlay Wilson (1796-1872), padre del sabio cubano Carlos J. Finlay y Barrés (1833-1915), se hiciera cargo de la dirección del hospital, por tener proyectado viajar a París. Éste aceptó y se trasladó desde Puerto Príncipe hasta Regla, pero dos meses después renunció al cargo. Las relaciones entre ambos fueron siempre cordiales y amistosas e incluso se admite que por consejos de Belot viajó Carlos J. Finlay a Filadelfia para estudiar la carrera de medicina en el Jefferson Medical College de esa ciudad, donde se graduó de médico en 1855.

BIBLIOGRAFÍA

Al público. Anuncio notificándole que por haberse separado el Dr. Eduardo Finlay del Hospital de San Carlos, situado al otro lado de la bahía, Regla, continuará el mismo bajo la dirección del Dr. Belot. Diario de la Habana 1835;(124):2.
Archivo General de la Universidad. Expediente 1,351/822.
Archivo Nacional de Cuba. Expediente 3,050, legajo 77, 1821-1824.
Gómez Luaces, E. Regla: su aporte a la medicina cubana en el siglo XIX. Cuad Hist Salud Pub 1973;(57):24-33.
Resultados clínicos sobre la fiebre amarilla alcanzados por las observaciones del Dr. Carlos Belot, Dr. En Medicina de la Facultad de París, miembro de la Sociedad de Emulación de la misma ciudad, de la Sociedad de Medicina e Historia Natural de Filadelfia. Diario de la Habana 1825; (279):1-2.