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Agosto 8 de 1924. Creación del Laboratorio Carlos J. Finlay en un hospital de Panamá

Autor: Lic. José Antonio López Espinosa
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

La terminación de la construcción del Canal de Panamá conllevó un considerable auge económico, en virtud de la comunicación que posibilitó entre los océanos Atlántico y Pacífico. La idea de abrir una vía interoceánica a través del Istmo en los reinados de Carlos V y Felipe II, que no llegó a tener por entonces consecuencias efectivas, revivió en el último cuarto del siglo XIX, pues en 1878 se constituyó la Compañía Universal del Canal Interoceánico, presidida por el Conde Fernando de Leseps. En 1888 se iniciaron los trabajos que fracasaron completamente, entre otras razones por el gran número de víctimas que cobró la fiebre amarilla entre los constructores de nacionalidad francesa en un país que albergaba los peligros del Trópico. De las hondonadas salían arrastrándose las venenosas exhalaciones de la fiebre amarilla y por todas partes pululaban los mosquitos con la muerte en sus alas zumbantes que, inadvertida pero ineluctablemente, inyectaban sus ponzoñas a los obreros e ingenieros franceses. Ello terminó en una catástrofe, considerada por muchos una de las derrotas más horribles sufridas por la extirpe humana.

En los primeros años del siglo XX se pudieron recomenzar las obras del Canal, gracias a que el doctor William Crawford Gorgas llevó a la práctica en esa zona las mismas medidas de saneamiento que había aplicado en La Habana basado en la doctrina finlaista. De tal manera, los heroicos franceses fueron sucedidos en el empeño por prácticos norteamericanos, que llegaron a la obra cuando el camino estaba trillado y la senda iluminada por la trágica experiencia de sus antecesores y los destellos luminosos del genial cerebro de Carlos J. Finlay.

En 1924, a raíz de la inauguración de un nuevo hospital en la Ciudad Panamá, se quiso honrar la memoria del sabio cubano, a la vez que manifestar la gratitud eterna del pueblo panameño por el significado de su obra, mediante el bautizo con su nombre a uno de los pabellones de ese hospital dedicado a laboratorio. Dada la significación del acontecimiento, se ha considerado procedente perpetuar por este conducto la fecha en que el mismo se hizo legalmente efectivo. Con ese motivo y, considerando la dificultad actual para acceder a él, se reproduce a continuación el texto del Decreto Presidencial No. 32 de 8 de agosto de 1924, donde se legaliza la creación del Laboratorio Carlos J. Finlay:

"LABORATORIO CARLOS J. FINLAY"

DECRETO NÚMERO 32 DE 1924 (de 8 de agosto) 

por el cual se honra la memoria del eminente Médico cubano, Doctor Carlos J. Finlay

El Presidente de la República,

en uso de sus facultades legales y 

CONSIDERANDO: 

Que la obra de saneamiento del Istmo de Panamá, merced a la cual fue posible la realización del Canal Interoceánico, se debe, en primer término a la extirpación de la fiebre amarilla, azote en otras épocas, de esta región. 
Que tan temida enfermedad sólo pudo ser combatida con eficiencia después de haber sido descubierto el medio transmisor del germen que la origina; y 
 Que el descubrimiento se debe a las perseverantes investigaciones del eminente sabio cubano, doctor Carlos J. Finlay,

DECRETA 

   Artículo 10. El pabellón que en el Nuevo Hospital Santo Tomás estará dedicado a laboratorio, se denominará “Laboratorio Carlos J. Finlay”. 
   Artículo 20. Envíese por conducto de Su Excelencia al Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Cuba en Panamá, señor doctor Carlos A. Vasseur y, con nota de estilo, copia de este Decreto al Gobierno de la República de Cuba. 

Dado en la ciudad de Panamá, a los ocho días del mes de Agosto de 1924.

 BELISARIO PORRAS

El Secretario de Fomento
        J. A. JIMÉNEZ

 

La creación del Laboratorio Carlos J. Finlay en un hospital de Panamá fue una evidente manifestación de reconocimiento de que su concepción sobre la transmisión de la fiebre amarilla fue el fundamento de las medidas sanitarias con las que el doctor Gorgas realizó la gigantesca obra de saneamiento del Istmo de Panamá, acción que posibilitó la construcción del Canal, cuya influencia ha sido incuestionable en el progreso de América y del mundo, sobre todo en las esferas de la navegación y el comercio. Este hecho viene a ser, en última instancia, una demostración de la importancia de la medicina preventiva, representada en la figura de Finlay, desde el punto de vista económico, con independencia de su significado para preservar la salud y la vida humana.       

La obra de Finlay en este sentido se puede colocar junto a la de Cristóbal Colón. Si bien éste hizo posible con su descubrimiento el comienzo de la conquista de América, aquel con el suyo posibilitó la terminación de esa conquista. El Trópico americano no se pudo considerar completamente conquistado mientras existió en él la fiebre amarilla. Una vez expulsada la enfermedad de este territorio, se pudo lograr que a través del Canal de Panamá se unieran los océanos sin temor a la muerte.

BIBLIOGRAFÍA

Diccionario Enciclopédico Abreviado. 2 ed. T5. Buenos Aires: Espasa-Calpe; 1945. p.174-175.
Govea J. Doctor Carlos J. Finlay. Un sabio, un descubrimiento y una injusticia. La Habana: Cultural; 1924. p. 26-28.
Guiteras J. El Canal de Panamá y las enfermedades epidémicas. Cron Med Quir Habana 1911;37:584-586.
Ramos DF. Cuba en la higiene internacional y finlaismo. Habana: La Propagandista; 1924. p. 283.
Robreño Díaz G. La huella de Finlay en el Canal de Panamá. Universidad Virtual de Salud. Sección Historia de la medicina. Disponible en: http://www.uvs.sld.cu/humanidades/plonearticlemultipage.2006-08-15.7480657408/la-huella-de-finlay-en-el-canal-de-panama