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Cambiando los roles, enseñando se aprende: el alumno profesor

Por Ingrid Mosquera Gende

Profesora adjunta en la Universidad Internacional de La Rioja. Dpto. Inglés. Facultad de Educación. Doctora en filología inglesa. DEA en Psicología de la Educación. Postgrados en Alteraciones de la Audición y el Lenguaje y en Estrategias de Aprendizaje. Máster en Docencia Universitaria.

 

Cuando se me ocurrieron diversas formas de hacer a mis alumnos partícipes activos del proceso de enseñanza, creí estar aportando ideas muy novedosas, hasta que comencé a realizar una búsqueda por internet, pudiendo ver muchos ejemplos de experiencias similares:

  • En el colegio Ábaco, los alumnos de Primaria proponen sus propios problemas de matemáticas para los compañeros.
  • En el colegio Los Sauces, los estudiantes de cuarto de Educación Secundaria Obligatoria recorrieron todos los cursos, inferiores y superiores, para explicar a sus compañeros la Constitución de 1978.
  • En el colegio El Regato, los alumnos de Bachillerato enseñaron a los más pequeños todo lo relacionado con el mundo de las abejas, por medio de talleres.
  • En el Instituto Superior de de Formación Docente 127, los estudiantes de grado de profesorado de inglés, matemáticas y lengua brindan apoyo a estudiantes en riesgo de exclusión social, económico o académico, de entre doce y diecisiete años, durante todo un curso académico.
  • En diferentes universidades, como las de León, Salamanca, Barcelona o Granada, existen proyectos de tutorización, evaluación entre pares, trabajo en grupo o exposición de temas a los compañeros.

Alumno-profesor | Tiching

En mi caso particular, el interés de la iniciativa radica en dos aspectos concretos. Por un lado, se trata de alumnos de los grados de maestro en educación Infantil y Primaria, por lo que van a ser profesores, así que, no solo consiguen mejorar su aprendizaje, sino que también ponen en práctica su labor docente. Y, por otro lado, se trata de una universidad online, por lo que debo ser creativa a la hora de proponer medios, recursos e ideas para que los estudiantes colaboren de forma activa en la enseñanza y, consecuentemente, en el aprendizaje de sus compañeros. Algunos ejemplos concretos de mi experiencia están recogidos más abajo.

Esta metodología puede tomar el formato de peer tutoring o responder a los nombres de aprenseñar, aprendizaje entre iguales, coenseñanza o coaprendizaje, pero el objetivo es, en todo caso, que el alumno aprenda enseñando y ayudando a compañeros o a terceros. Como ya adelantamos, la idea no es novedosa, en gran medida, todos los profesores somos conscientes de que aprendemos junto a los estudiantes y gracias a ellos. Como docentes, todos podemos recordar alguna materia que hemos tenido que estudiar previamente con cierta profundidad para poder explicársela de forma adecuada a nuestros alumnos. Así también nos lo dicen los porcentajes que indican que sólo recordamos un 10% de lo que leemos, frente a un 90% de lo que enseñamos.

Ventajas de aprender enseñando 

Algunas ventajas de aprender enseñando son las siguientes:

  • Motivación y autoestima: Los estudiantes ven que su aprendizaje tiene una finalidad práctica y que sirve para ayudar y mejorar la vida de otros. Se sienten útiles y protagonistas.
  • Empatía, observación y experimentación: Mejora el conocimiento entre compañeros y la comprensión de los problemas de los demás. Los alumnos se ponen en lugar del docente, entendiendo mejor su papel, sus obligaciones y sus responsabilidades. La inversión de roles ofrece al discente una perspectiva diferente del aula, del profesor, de los compañeros e incluso del propio centro.
  • Interacción, comunicación, colaboración y difusión: La necesidad de tener que comunicar y explicar los conocimientos ayuda a desarrollar las competencias comunicativas y sociales de los alumnos, mediante una interacción y una colaboración activas. Por otro lado, en la actualidad, casi cualquier tipo de iniciativa lleva implícito el uso de las nuevas tecnologías, posibilitando que el material creado, la explicación dada o la actividad corregida sean fácilmente transferibles y, consecuentemente, útiles y reutilizables.
  • Profundidad: El aprendizaje no es pasivo o receptivo, sino que se convierte en activo, al tener que explicarlo posteriormente a otros, por lo que el alumno suele realizar un estudio más completo, detallado y amplio de los contenidos, sin memorizar, comprendiendo para poder explicar y responder a preguntas y dudas que puedan plantearse. De este modo, se emplea una metodología activa en la que los estudiantes son los protagonistas, no solo de su aprendizaje, sino también de la enseñanza.
  • Reflexión, autonomía y desarrollo del pensamiento crítico: Los alumnos reflexionan sobre su papel docente, sobre el contenido, sobre la metodología, la asignatura y sobre la educación en general. Al  mismo tiempo, elaboran su propio material para impartirlo y compartirlo y, por lo tanto, para aprenderlo. De esta forma, los alumnos tienen que entender el contenido a explicar, discerniendo lo principal de lo secundaria, así como siendo capaces de localizar y distinguir fuentes fiables de no fiables.

Ideas para el aula

En cuanto a cómo implementar estas propuestas en el aula, ofrecemos algunas ideas para hacer a nuestros alumnos protagonistas de la enseñanza:

  • Explicaciones: Los alumnos preparan un tema o un material concreto para explicar a los compañeros de forma presencial o virtual. En este sentido, algunos de mis estudiantes preparan vídeos sobre temas de las asignaturas, que posteriormente visionamos en nuestras clases grupales online.
  • Elaboración de material didáctico: Los alumnos preparan contenido de la asignatura, para que los compañeros puedan ampliar sus conocimientos o entender el material desde otra perspectiva. Puede ser material impreso o trabajar usando las nuevas tecnologías. En mi caso concreto, los estudiantes colaboran conmigo en UNIR Revista para, de este modo, profundizar en temas de las asignaturas, mejorando sus conocimientos, al mismo tiempo que se ofrece una explicación más detallada y ampliada a los compañeros. Algunos ejemplos de sus colaboraciones hacen referencia a clasificaciones de los estilos de aprendizaje, diferentes destrezas de la lengua (expresión oral, expresión escrita o comprensión oral) u otros aspectos relevantes de carácter educativo.
  • Preparación de exámenes: Los alumnos proponen preguntas para los exámenes, deciden el formato o debaten sobre la puntuación.
  • Preparación de actividades: Los estudiantes preparan actividades o juegos para los compañeros.
  • Corrección de actividades entre iguales y coevaluación: Los alumnos se corrigen, justificando sus puntuaciones. Los estudiantes suelen disfrutar poniendo nota a los compañeros. Por norma general, suelen ser más estrictos que los propios docentes.
  • Supervisión del aula y actividades: En el aula presencial, los alumnos pueden moverse por el aula para resolver las dudas de los compañeros, como haría el docente. En la educación online, se pueden emplear foros, chats o redes sociales, por ejemplo.
  • Trabajo cooperativo: En muchas técnicas de aprendizaje cooperativo, los estudiantes enseñan a sus compañeros de grupo. Esto se puede dar en cualquier tipo de actividad en la que estemos trabajando con grupos heterogéneos, tanto presencialmente como online.
  • Docencia compartida: Profesor y alumno se turnan para presentar  contenido o lo presentan desde diferentes perspectivas. Igualmente, el docente puede estar junto al alumno para completar su exposición.
  • Tutoría entre iguales y apoyo académico: Los estudiantes aconsejan o  ayudan con la comprensión de la asignatura a alumnos de cursos inferiores o del mismo curso, siendo un aprendizaje, no solo para el estudiante que recibe el apoyo, sino también para el alumno que lo imparte.

Personalmente, el resultado ha sido excepcional, la implicación de los alumnos es extraordinaria y su motivación máxima. El hecho de que sus compañeros vean sus vídeos les hace trabajar mucho la edición, la presentación y el contenido. En cuanto a las colaboraciones en la Revista, a los estudiantes les hace muchísima ilusión ver sus trabajos publicados. Todo ello supone un aprendizaje directo y profundo del tema tratado, sin necesidad de estudiarlo de forma memorística. Ellos aprenden enseñando, sus compañeros hacen una valoración muy positiva, infundiendo también una gran dosis de autoestima a los creadores. Además, los materiales quedan disponibles para posteriores cursos, con permiso de sus autores, y nosotros, como docentes, también aprendemos de la experiencia, sorprendiéndonos de los resultados obtenidos. En mi caso concreto, el hecho, como decía, de que sean alumnos de grados de profesorado de Infantil, Primaria o Secundaria añade más relevancia a la experiencia, preparándoles y ofreciéndoles la oportunidad de poner en práctica su labor docente. Igualmente, la búsqueda activa a través de internet les introduce en el mundo de la investigación, enseñándoles a localizar información adecuada y a discernir fuentes fiables de no fiables, como se comentaba anteriormente.

En relación con este tipo de iniciativa, también debemos plantearnos qué tipo de apoyo vamos a suministrarles: podemos ofrecerles enlaces, una estructura o índice de partida, mantener una comunicación constante con ellos para responder sus preguntas, corregirles bocetos o ayudarles con la redacción académica, entre otras cuestiones.

Con todo ello, una vez se haya decidido llevar a cabo la experiencia, se debe valorar cómo se va a evaluar, algunas posibilidades serían las siguientes:

  • Coevaluación por parte de los compañeros: La forma debe determinarse de antemano.
  • Reducir la materia de examen: Si todos los alumnos participan y preparan diferentes aspectos de un mismo tema, este contenido podría quedar fuera del examen.
  • Porcentaje de la nota final: El trabajo podría suponer un tanto por cien de la nota final de la asignatura.
  • Puntuación extra: Se podría sumar una puntuación determinada a la calificación final de la asignatura.

Son solo cuatro ejemplos de los muchos posibles, debiendo ser adaptados a las circunstancias concretas de enseñanza y aprendizaje. Además, teniendo en cuenta las diversidad en el aula y los diferentes estilos de aprendizaje, no todos los alumnos tendrían por qué realizar el mismo tipo de aportaciones (algunas podrían ser clases en directo, otras grabaciones, otras entradas en un blog, entre otras muchas opciones). Sea como sea, es importante que el método de evaluación sea claro y conciso para los alumnos antes de que se pongan a trabajar.

Si permitimos que nuestros estudiantes tomen la iniciativa, nos sorprenderán, aprenderemos todos juntos, formando personas autónomas, críticas, seguras de sí mismas y emprendedoras.

 

Tomado de: El Blog de la Educación y TIC.

Disponible en: http://blog.tiching.com/cambiando-los-roles-ensenando-se-aprende-alumno-...

 

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