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Dr. Ambrosio Medrano Herrera (1674-1753)

Lic. José Antonio López Espinosa y Dr. José López Sánchez
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

A través de la historia han existido hombres notables por haber puesto al servicio de sus contemporáneos sus dotes de erudición y talento. También han vivido otros que sin muchas virtudes personales e, incluso con actitudes criticables, merecen ser recordados por haber protagonizado acontecimientos de gran relevancia. Uno de los nombres que debe figurar en esta relación es el de Ambrosio de la Concepción Medrano Herrera, uno de los fundadores del primer claustro de la Facultad de Medicina en la Real y Pontificia Universidad del Máximo Doctor San Jerónimo de La Habana, junto con Francisco González del Álamo y Martínez de Figueroa, el francés Louis Fontaine Culembourg y los primeros estudiantes cubanos de Medicina en la Universidad, que luego fueron sus colegas, a saber, José Arango Barrios Siscara, Esteban de los Ángeles Vázquez Rodríguez y José Melquiades Aparicio de la Cruz.
Hijo de Pedro Medrano y de Tomasa Herrera, Ambrosio Medrano vio la primera luz en La Habana el 7 de diciembre de 1674. Estudió la carrera de Medicina en la Universidad del angélico Dr. Santo Tomás de México, donde obtuvo el grado de Bachiller el 29 de agosto de 1698. Tras cumplir el período de prácticas reglamentario, fue aprobado por el Tribunal del Protomedicato de aquella ciudad al ejercicio de la profesión el 12 de octubre de 1700. A su regreso a Cuba, presentó su título al Cabildo habanero el 21 de enero de 1701, aceptado luego del dictamen favorable de los doctores Francisco del Barco Hernández y Francisco Teneza Rubira.
De su ejercicio profesional como médico en La Habana no existe constancia alguna hasta la fundación de la Universidad Pontificia. Es posible que hasta entonces se haya dedicado al trabajo sacerdotal, pues en México no sólo había cursado la carrera médica, sino también la eclesiástica, por lo que volvió a su país con el título de Bachiller en Medicina y revestido con los hábitos clericales.
Tiempo después de que González del Álamo inaugurara el 12 de enero de 1726 sus cursos de Medicina en el convento de San Juan de Letrán, el bachiller Medrano siguió la iniciativa de éste y tomó parte en ellos. La muerte prematura de González del Álamo, ocurrida el 2 de marzo de 1728, ya designado para integrar el primer claustro de medicina y para asumir la regencia de la cátedra de Prima (Fisiología), dio a Medrano entrada en ese claustro, además del nombramiento de titular de la cátedra, de la que se convirtió de hecho en fundador. Al efecto incorporó su título a la Universidad en la misma fecha en que se le otorgó la regencia de la cátedra, según consta en el primer libro de acuerdos, asiento segundo, donde se puede leer que “el 10 de Abril de 1728 se incorporó el Br. D. Ambrosio Medrano y se le despachó título de Catedrático de prima por muerte del Br. González Alamo”.
Es evidente que gozaba de gran influencia, tanto entre las autoridades civiles como entre las órdenes religiosas. Ese mismo año 1728 el Cabildo decidió informar sus méritos al Rey y, por otra parte, el Gobernador le confirió el título de Protomédico. Si bien tal designación fue aceptada por el Ayuntamiento el 23 de diciembre de 1729 y no tuvo oposición por parte del Protomédico Francisco Teneza, no fue aprobada por el Rey quien, en Real Cédula del 12 de julio de 1730, aclaró que un nombramiento de ese tipo era una facultad privativa suya y en ese caso no se podía aplicar por semejanza o extensión la facultad o prerrogativa que gozaban los Protomédicos de México y Lima respecto a los catedráticos de Prima.
Según la legislación vigente entonces en la Universidad, todo el que adquiría una cátedra tenía de oficio derecho a obtener los títulos de Licenciado y Doctor sin pagar propinas, por lo que, previo el cumplimiento de los requisitos de examen, se le concedió la investidura y el título de Licenciado el 8 de noviembre de 1830 y el de Doctor el 25 de agosto de 1831. Ambos títulos ocupan el número tres en la relación de los concedidos por la Universidad de La Habana desde su fundación. Para ese objeto expuso como tesis una cuestión del Libro 20 de Aforismos de Hipócrates: Convultiones en febris. Sus argumentales fueron los médicos Francisco Moreno de Alba, Felipe Acosta Cerezo, José Arango Barrios y José Melquiades Aparicio.
A la muerte de Fontaine, ocurrida el 29 de agosto de 1736, Teneza solicitó se suprimiera la plaza de Protomédico segundo para evitar que Medrano la ocupara. Sin embargo, el Rey desestimó la petición y se la otorgó el 9 de diciembre de 1737. El 24 de enero de 1738 tomó posesión de ese cargo ante el Cabildo. Al fallecer Teneza el 15 de marzo de 1742, pasó a ocupar en propiedad la plaza de Protomédico regente dejada por éste, tras la aprobación del Ayuntamiento el 6 de abril siguiente.
Una vez en posesión de ese cargo, asumió una actitud impositiva y personalista, al punto de llegar a denegar los derechos de otros. En una ocasión Arango Barrios denunció ante el Rey varias irregularidades cometidas por él en el ejercicio de sus funciones de Protomédico regente, entre ellas la de infringir la Ejecutoria del Consejo de Indias de 1733, en virtud de la cual estaba obligado a asistir a los exámenes y al pase de visita de los hospitales. Esto condujo a que por Real Cédula del 4 de octubre de 1746 se le ordenara el cumplimiento estricto de sus deberes. Poco escrupuloso en observar la ética, cierta vez fue denunciado por los boticarios José y Antonio Urrutia y Francisco de Prados por vender medicamentos, que traía de México, a través de terceras personas. En más de una ocasión se le culpó de otorgar títulos de cirujano y boticario a personas ineptas.
No se dispone de información que permita conocer su capacidad teórica y práctica como médico. Sólo se ha hallado la referencia de un certificado que extendió a un paciente con el diagnóstico de gota. Asimismo es factible que el tiempo que dedicaba a sus obligaciones eclesiásticas haya redundado en perjuicio de sus deberes como catedrático. En este caso es preciso pues preguntarse si Medrano fue primero médico y después sacerdote o si, como es más probable, sucedió lo contrario.
No se ha podido precisar la fecha exacta de su fallecimiento pues, aunque su nombre está registrado en el libro de la parroquia del Espíritu Santo, el deterioro de ese documento hace ilegibles los datos en su partida de defunción. Es muy posible que ésta se haya producido entre el 15 de abril y el 18 de mayo de 1753. La primera fecha indica su último acto como Protomédico y, la segunda, la notificación de su deceso, hecha ante el Cabildo por el doctor José Arango Barrios cuando asumió las funciones de primer Protomédico.
De cualquier manera, ha quedado para la historia que, con independencia de su grado de erudición y de su dedicación al magisterio, Medrano fue el primero en ocupar en la práctica la cátedra de Fisiología que desempeñó hasta su muerte. Este hecho, unido al de haber sido uno de los fundadores de la enseñanza de la Medicina como ciencia en la Real Universidad Pontificia, le confirió el derecho a que su nombre pasara a la posteridad como precursor de la docencia médica en Cuba.
 

BIBLIOGRAFÍA

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