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Dr. José Antonio Bernal Muñoz (1775-1853)

Lic. José Antonio López Espinosa
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

Uno de los médicos de origen extranjero que ejerció en La Habana durante la primera mitad del siglo XIX y que figura en la relación de los precursores de la docencia médica en Cuba fue José Antonio Bernal Muñoz, nacido en Santiago de los Caballeros, isla de Santo Domingo, el 6 de agosto de 1775. Hijo de Félix Bernal y de María Muñoz, se graduó de Bachiller en Artes y en Medicina en la Imperial y Pontificia Universidad del Angélico Dr. Santo Tomás de Aquino en su tierra natal. El primer título lo obtuvo el 19 de agosto de 1794 y el segundo el 27 de julio de 1795.
Viajó a Cuba aproximadamente en 1797, pues consta que ese año solicitó la incorporación de sus títulos en la Real y Pontificia Universidad de San Jerónimo de La Habana. Después de hacer la práctica médica con el doctor José Pérez Bohorques entre 1797 y 1799, fue a residir a la villa de San Juan de Jaruco, donde actuó como vacunador. A su regreso a La Habana en 1806, optó por la cátedra de Anatomía, vacante por renuncia del doctor Fernando J. Viamonte González, quien la desempeñaba desde 1801. Él fue el único concursante luego de impugnar al bachiller Marcos Sánchez Rubio y Hurtado de Mendoza, excluido del concurso por no haber cumplido su término de intersticios señalado en las Constituciones. Tomó posesión de la cátedra el 9 de julio de 1806. Por haberla obtenido por oposición, se le otorgaron, como era ley en esa época y por los Estatutos de la Universidad, los títulos de Licenciado y de Doctor en Medicina, recibidos respectivamente el 19 y el 25 de julio.
La deficiencia y casi esterilidad con que se explicaba entonces la asignatura de Anatomía en la Universidad, tan importante en la carrera médica, chocaban con la sagacidad de Bernal, a quien no escapaban las dificultades insuperables que se le presentarían al desempeñarla en tan desfavorables condiciones. Por otra parte, esta materia era poco pretendida y por regla general se usaba como vehículo para obtener los grados mayores de Licenciado y Doctor. Él mismo trató de alcanzarlos con el fin de escalar más tarde posiciones en el Protomedicato y ventajas para la práctica privada de la Medicina. Por ello, convencido de que lejos de lograr alguna gloria podía tener más bien algún perjuicio de permanecer al frente de la cátedra, siguió el ejemplo de algunos de los que la habían regenteado antes y la renunció el 11 de enero de 1809, antes de cumplir los tres años de haberla asumido.
A pesar de la renuncia, se mantuvo en el claustro y su presencia en él no dejó de reportar algunos beneficios y prerrogativas a su facultad. Gracias a su protesta en claustro celebrado el 6 de noviembre de 1822, se logró que en el que tuvo lugar el 4 de febrero de 1836 se leyera una Real Cédula, en la cual se declaraba por Su Majestad que los graduados en Medicina y Filosofía debían ocupar los asientos que por rigurosa antigüedad les correspondía. Esa medida contrastaba con la creencia muy arraigada entre los religiosos de que las Universidades se creaban para elevar unas ciencias y deprimir otras.
El 20 de mayo de 1811 el Consejo de Regencia designó a Bernal Segundo Fiscal del Tribunal del Protomedicato. Al fallecimiento del Protomédico Segundo  Roque J. Oyarvide San Martín, el Capitán General José Cienfuegos y Jovellanos ascendió a esta plaza al doctor Lorenzo Hernández Marrero y a la de Protomédico Tercero al doctor Juan Pérez Delgado, quien hasta entonces fungía como Primer Fiscal. Bernal pasó entonces  a ocupar la vacante dejada por Pérez Delgado.
En 1814 se trasladó a la isla de Santo Domingo y se dice incluso que fue Rector de la Universidad dominicana entre 1815 y 1816. Tras su regreso a Cuba, se le designó Protomédico Tercero el 14 de abril de 1825. Desde entonces se consagró al ejercicio privado, aunque sin desatender sus deberes con el Protomedicato. Estableció buenas relaciones con familias de la aristocracia, criollos ricos y figuras prominentes de la administración colonial. Gozó siempre del apoyo y los privilegios que le concedía el Gobernador. En 1833 fue nombrado Protomédico Regente, con lo cual logró su más ansiado galardón que poco pudo disfrutar, pues a los pocos meses de tomar posesión como tal fue extinguido el Protomedicato.
Bernal ocupó otros cargos médicos importantes, como el de cirujano del Hospital de Paula para mujeres y del Hospital de la Marina. Fue además Vocal de la Junta Superior de Estudios de la Sanidad y Caridad e integró la Sociedad Económica de Amigos del País. En su gestión en el Protomedicato tuvo a su favor la campaña que puso en práctica contra los charlatanes e intrusos de la profesión; además de su exigencia de que se les otorgara a los médicos los mismos derechos que a los demás profesionales universitarios, que disfrutaban de privilegios especiales en virtud de su dignidad.
Tiempo antes de su muerte comenzó a perder la capacidad de la visión, hasta quedar completamente ciego. En su testamento no hizo constar sus bienes de fortuna, pero sí que poseía gran número de esclavos, los cuales distribuyó entre sus hijos, con la excepción del que lo atendía personalmente a quien le concedió la libertad. Falleció en La Habana el 14 de noviembre de 1853. 

BIBLIOGRAFÍA

Bernal J. Informe sobre la epidemia de viruelas en el pueblo y de haber iniciado la vacunación en el mismo. Papel Periódico de la Havana 1804;(28):109-110.
Bernal Muñoz J. Discurso en la toma de posesión del cargo como Protomédico Regente. Diario de la Habana 1833;(22):2.
Calcagno F. Diccionario Biográfico Cubano. New York: Imprenta y Librería de Ponce de León; 1878. p. 15.
Cowley RA. Breves noticias sobre la enseñanza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del Máximo Doctor S. Jerónimo. Habana: Imprenta y Librería de A. Pego; 1876. p. 170-171, 261.
Dr. José Antonio Bernal. La Clase Médica. 1909;3:6-8.
Moscoso Poello FE. Apuntes para la historia de la Medicina en la isla de Santo Domingo. T4. Santo Domingo: Ediciones de la Universidad Central del Este; 1984. p. 296-299.
Nombramiento. El doctor José Antonio Bernal Muñoz nombrado Fiscal del Real Protomedicato. Diario del Gobierno de la Habana 1819;(9):3.