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Dr. Nicolás M. José del Valle de la Vega (1751-1821)

Dr. José López Sánchez y Lic. José Antonio López Espinosa
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

Entre los médicos cubanos que vivieron durante la segunda mitad del siglo XVIII y parte del XIX, hay varios cuyos nombres pasaron a la posteridad con el recuerdo de su talento, ilustración, amor a la ciencia y el buen sentido práctico demostrado, ya fuera en sus aficiones por tales o cuales estudios, o bien por la forma en que ejercieron su profesión. Uno de estos médicos fue el doctor Nicolás M. José del Valle y de la Vega, quien fuera segundo catedrático de Vísperas (Patología) de la primera Universidad cubana, tras sustituir al fundador de dicha cátedra, el doctor José Arango Barrios Siscara (1701-1771).
Hijo de Pedro del Valle Galindo, natural de Cádiz, y de la habanera Beatriz de la Vega y Muñoz, nació Nicolás del Valle en La Habana el 21 de mayo de 1751. En 1769 se graduó de Bachiller en Artes y en 1773 de Bachiller en Medicina. Hizo sus prácticas de dos años en el Hospital Militar del Pilar, bajo la dirección de su amigo, el doctor José Melquíades Aparicio (1702.1781), quien desempeñaba la cátedra de Methudos Medendi (Terapéutica).
Tras el fallecimiento del doctor Arango Barrios en 1771, fue regente interino de la cátedra de Vísperas, hasta que en 1775 tomó posesión de ella en propiedad, al obtenerla por oposición. Entre 1773 y 1778 aprendió cirugía con José Coimbra en el Hospital San Juan de Dios. En esa época había ya obtenido como catedrático el grado de Licenciado en Medicina el 27 de junio de 1775 y el de Doctor el 17 de septiembre siguiente.
El doctor del Valle llegó a ser un médico integral, que dominaba la totalidad de los conocimientos de su época relativos a las enfermedades y su tratamiento. Se le consideraba un profesional muy estudioso y laborioso. Actuó como conjuez en exámenes de grados menores y mayores y presidió cuatro actos públicos con gran beneplácito de los asistentes. Asistía con regularidad y con carácter honorífico al Hospital de San Lázaro, a la Casa de San Juan de Nepomuceno, al hospital para convalecientes Nuestra Señora de Belén y al Convento de San Francisco. Además fue médico de la compañía de morenos del Cuerpo de Artillería, a cuyas familias atendía. Junto con el doctor Aparicio prestó servicios en el Hospital de San Juan de Dios y en el Hospital Militar de San Ambrosio.
El 21 de marzo de 1780 fue nombrado Fiscal del Protomedicato por Aparicio y Julián Recio de Oquendo (1718-1794), para suplir la ausencia de Gregorio del Rey (1750-1798), quien se había marchado para Guatemala.
Como a su clara inteligencia y amor a la ciencia unió una asidua constancia en la práctica hospitalaria, estaba bien preparado para dar a sus lecciones todo ese bagaje de ciencia práctica fruto de la observación. No podía sin embargo realizar, ni era de esperarse que lo hiciera, grandes progresos en una asignatura que como la Patología necesitaba conocimientos de Anatomía y Fisiología muy superiores a los que se adquirían en su época en la Universidad, en virtud de su carácter muy elemental y su enseñanza puramente teórica. No obstante, su esfuerzo no quedó estéril, pues logró algún avance durante los seis años que regenteó la cátedra. Si bien una vez cumplido su sexenio como catedrático no volvió a presentar nueva oposición, en diversas ocasiones desempeño la misma cátedra por sustitución. En 1794 fue nombrado Protomédico Segundo y en 1798 fue designado Protomédico Regente.
Del Valle presidió el Tribunal del Protomedicato cuando el doctor Tomás Romay Chacón (1764-1849) introdujo la vacuna antivariólica en la isla de Cuba e hizo la comprobación pública de su inocuidad al vacunar a sus propios hijos y a otra niña. Fue él quien comunicó al Marqués de Someruelos los resultados de la experiencia y afirmó que los resultados obtenidos por Romay eran idénticos a los logrados en Europa.
Contrajo matrimonio en tres ocasiones; la primera con Teresa O’Naghten, luego con Concepción Rojas y por último con Dolores Ramírez y Fernández Trevejo, con la que tuvo entre sus hijos a Nicolás Vicente, quien años más tarde fuera también catedrático de Patología.
Falleció el 30 de septiembre de 1821. Había hecho testamento ante el escribano Juan Mesa el 13 de septiembre de 1809 y, con posterioridad hizo un codicilo el 17 de agosto anterior al día de su muerte.

BIBLIOGRAFÍA

Archivo de la Catedral de La Habana. Libro 10 de bautismos, folio 155, número 1.
Archivo Central de la Universidad de La Habana. Libro 1ro. de Doctores. Folio 88.
Archivo de la Parroquia del Espíritu Santo. Libro 16 de defunciones, folio 40.
Cowley RA. Breves noticias sobre la enseñanza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del Máximo Doctor S. Jerónimo. Habana: Imprenta y Librería de A. Pego, 1876. p. 208, 337-338.
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