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¿Existió medicina aborigen en el archipiélago cubano?

Dr. Manuel López Martínez Especialista de Primer Grado en Neurología y de Segundo Grado en Administración y Organización de Salud Investigador Agregado y Profesor Auxiliar Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía
TRABAJO PREMIADO CON MENCION EN LA COMISION DE HISTORIAS LOCALES DEL SEGUNDO TALLER CIENTIFICO "POR LOS CAMINOS DE LA HISTORIA " CELEBRADO EL 15 DE FEBRERO DEL 2001 EN EL  MUSEO MUNICIPAL "JOSE  RAFAEL LAUZAN " DE SAN ANTONIO DE LOS BAÑOS
 
RESUMEN:
Se exponen brevemente algunas reflexiones sobre los orígenes de la existencia de una medicina aborigen en el archipiélago cubano. Se identifican sus principales antecedentes a partir, sobre todo, de las etnias aborígenes más próximas por su desarrollo a un “ejercicio de la medicina”, de acuerdo con el aforismo de Plinio, el viejo de la Grecia clásica: “no existe pueblo alguno sin medicina, aun cuando haya alguno sin médicos”. Se trata de precisar, sin la existencia de un estudio especial apoyado en la arqueología, cómo, por quién y sobre cuáles enfermedades se ejercía la medicina” en los distintos grupos indígenas que poblaban el archipiélago cubano. Descriptores DeCS: ASISTENCIA MÉDICA/ historia; RECURSOS HUMANOS EN SALUD; CUBA

DESARROLLO:

La historia médica del archipiélago cubano no comienza durante el período de viajes del Almirante de la Mar Océana Cristóbal Colón al Nuevo Mundo, donde se abrieron nuevos caminos para la humanidad. Sin que exista un estudio especial apoyado en la arqueología que permita conocer cómo curaban a sus enfermos, se puede afirmar en términos generales que entre los miembros de cada uno de los grupos étnicos que integraban la comunidad primitiva cubana precolombina se practicaba la medicina, a juzgar por la lectura de los cronistas de indias y de los trabajos de algunos historiadores médicos, como los doctores Antonio de Gordón y Acosta en el siglo XIX y José A. Martínez Fortún y Foyo en el XX.
Los estudios de las culturas aborígenes de Cuba han llegado a establecer diversos términos para designar a los grupos que habitaron la isla. Estos términos han evolucionado y continúan evolucionando. En este sentido parece más práctico, para abordar las comunidades aborígenes en el momento de la conquista, emplear la terminología utilizada por los estudiosos que vivieron, observaron y escribieron sobre aquella etapa. Así se encuentran referencias acerca de a los pre-agro alfareros (guanahatebeyes y siboneyes) y de los más desarrollados agro alfareros o taínos. Estos últimos, como portadores de la cultura aborigen, dejaron en su herencia cultural huellas a seguir para conformar la historiografía médica cubana.
La medicina aborigen en Cuba sobrevivió a su propio pueblo como un verdadero "préstamo cultural" que recibieron los colonizadores hasta el siglo XVIII. Como acontecimiento histórico documentalmente probado que avala este legado, se puede citar uno ocurrido en 1609, cuando el Ayuntamiento de Santiago de Cuba le concedió a la curandera india Mariana Nava licencia para practicar la medicina, por lo que fue la primera que ejerció legalmente esta profesión en Cuba.
No son contados los que consideran de poco interés el estudio de los conocimientos médicos de los pueblos precolombinos, que se encontraban a decir de Torquemada "en la primera edad del mundo o estado de la inocencia".
¿Cuáles eran los conocimientos "médicos" de nuestros aborígenes?
Según la tradición fue "Buchuu-etihu", viejo eminente o Bohito II, quien les enseñó la medicina, la que entre los taínos se ejercía por los llamados sacerdotes-médicos o behiques o bohiques, poderosos personajes que constituyeron, a juicio del sabio polígrafo cubano doctor Fernando Ortiz, los sujetos más aborrecidos y calumniados por los misioneros y colonizadores, quienes veían en ellos un impedimento para sus propósitos de esclavizar a sus compatriotas y destruir el patrimonio cultural.
Si se aplica el principio de que sin Anatomía y Fisiología no hay medicina posible, ¿cómo llamar entonces al ejercicio de los behiques en aquella etnia más próxima por su desarrollo a esta práctica? De algún modo ellos abordaban el tratamiento y atención de las "dolencias". Razón tuvo Plinio en la Grecia Clásica con su aforismo de que "no existe pueblo alguno sin medicina, aun cuando haya alguno sin médicos".
En el museo Indo Cubano de Banes se conserva un ídolo antropomorfo bicéfalo, elaborado en concha, el cual pudiera tener relación con las figuras dobles de la cultura taina, muy ligada con los dioses del buen tiempo y de la lluvia.
En el sitio conocido como Chorro de Maita, también en Banes, se encontró un ídolo de hueso, fechado entre 800-1500 dne, que hace notar una posición de contorsión, quizás representando una hiperelasticidad articular.
La reliquia taína conocida como "Idolo de Taguabo", que recibe el nombre del lugar donde fue hallada, presenta un tórax afilado que recuerda la deformidad denominada Pectus Gallinatum. Hay antecedentes no precisados de la práctica de la cirugía estética de las mamas en la cultura taína, que se observan en figuras de arcilla procedentes de esta cultura, que se encontraron en Ventas de casanova, Banes.
Este vistazo a objetos precolombinos y del período colonial del archipiélago cubano, brinda un testimonio de su medicina aborigen, reflejada en una incipiente manifestación de arte y medicina. Como se ha visto, no había conocimiento de morfología anatómica; sólo una muy rudimentaria sobre los huesos, de los que se consideraba que las partes blandas no eran más que envolturas de las partes duras. No había identificación de las funciones de los órganos o vísceras, ni tampoco se conocía la fisiología.
Es de señalar que había alguna identificación de los sentidos de la vista, el oído, el olfato, el tacto y el gusto, pues gracias a estas funciones se podía establecer contacto con el medio externo, el peligro y la supervivencia, aunque se desconocía su verdadero mecanismo funcional.
Los aborígenes desarrollaban una vida tranquila, adaptada a su medio, pacífica, laboriosa, con un buen equilibrio biológico y con el disfrute de buenas condiciones de salud. No se han hallado datos como para pensar que padecieron enfermedades que se pudieran registrar como de índole epidémica. Tampoco se han encontrado signos o evidencias que permitan confirmar que fueron portadores de infecciones transferibles a los españoles, con excepción de las llamadas “bubas”. Las condiciones higiénicas eran muy buenas y la práctica del aseo personal individual y colectivo garantizaba una situación epidemiológica ambiental muy estable y no propicia a la enfermedad; toda una filosofía higiénica "cultural".
A pesar de esta situación de paraíso en que vivían, los aborígenes conocieron la enfermedad, a la que en su lengua llamaban “axe”. Les fue de interés la fiebre, la anemia, los dolores, el prurito y la tos, entre otros síntomas.
Los behiques, si se les quiere llamar los "primeros médicos cubanos", conocieron y trataron para aliviar, curar o sanar entre otras enfermedades las producidas por parásitos intestinales y de la piel, las diarreas, la constipación, el asma, las dificultades en la emisión de orina, los dolores, el acné, las heridas y las contusiones. Como medidas preventivas aislaban a los enfermos para evitar el contagio y enterraban a los muertos en áreas lejanas a los vivos.
Los aborígenes cubanos aplicaron también el tratamiento quirúrgico. Practicaron entre otras operaciones la extracción de los ojos, la castración, la reducción de fracturas, la aplicación de sangrías y las prácticas obstétricas. Para estos menesteres quirúrgicos empleaban los cáusticos, la espina del maguey y los cuchillos de piedra. No hay información disponible en cuanto a si usaban algún procedimiento para quitar o disminuir el dolor a los enfermos que con tanto valor asumían la cruenta, noble y bien intencionada intervención.
Entre sus principales métodos terapéuticos se encuentra el hidroterápico, que usaban en varias enfermedades, pues el agua era esencial en la salud y la enfermedad. Otro método muy común era el sugestivo, ya que medicina y religión estaban muy relacionados y la enfermedad se atribuía a un castigo divino. La historia de la medicina y las religiones están ligadas con la evolución de la civilización de los pueblos y no es posible separar una de la otra para su estudio. Otro de sus métodos terapéuticos era el evacuante, para el que empleaban plantas medicinales como la yerba santa, el manzanillo, las guayabas maduras y verdes, la piña, el bejuco, el tabaco, el sasafrás, la verbena, el betumen, el guaguasi, el goaconax, la jagua, la guacima, el guayacan y la palma cristi.
Procede señalar que muchas plantas de las citadas no eran sólo evacuantes en el sentido de "purgantes", pues se empleaban en otras afecciones como el sasafrás (canela) para el tratamiento de la fiebre y el betumen para las afecciones del útero. La leche se utilizaba también como medio terapéutico.
Con la enriquecedora oferta que les brindaba la flora nativa, se puede aseverar que los taínos cumplían intuitivamente el aforismo hipocrático, según el cual “el medio debe proporcionar siempre al enfermo los medicamentos que estén más a su alcance".
Los taínos practicaron también la disección de los cadáveres, hasta dejarlos como momias. Es significativo que esta cultura no practicaba en sus ritos la antropofagia, la consanguinidad ni los cruentos sacrificios humanos. Tenían establecido un rígido sistema para exigir la responsabilidad del ejercicio de la medicina y la castración se podía emplear como sanción. Cuando moría el jefe de la tribu, al "médico" que lo atendía, es decir al behique, lo enterraban junto a él y a su esposa.
En cuanto a la pregunta que alude el título de este trabajo de si existió medicina aborigen en el archipiélago cubano y especialmente en los taínos, todo indica que sí y muy rica, aun cuando no se han investigado y desentrañado todavía sus enigmas con la vehemencia y el rigor que requiere uno de los pilares de la construcción de la historiografía médica cubana. A modo de conclusión, vale sostener la idea del médico e historiador doctor Antonio de Gordón y Acosta:
"Ó la Medicina de Cuba primitiva, como toda o casi toda la del nuevo mundo, vale por lo menos, tanto como la de las naciones descritas del viejo en sus antiguos tiempos (Asiria, Egipto, Grecia, India, China, etc.), o ninguna tiene el interés necesario, para ser la base de la ciencia, cuyos representantes; (también los behiques); según el «Filósofo de Cos» sólo son comparables a los dioses y afirmando que también en la medicina existen, huellas vivas de lo Indo cubano".

 

BIBLIOGRAFÍA

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