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Honrar, honra. Sergio del Valle Jiménez. Un hombre de pueblo, Ejemplo de valentía, modestiay fidelidad

Porf. María del Carmen Amaro Cano. Artículo conmemorativo de un aniversario más del natalicio de nuestro querido ministro.

Primer hijo del matrimonio proletario formado por Felicia Jiménez y Jorge del Valle, vecinos de Pogolotti, nació el 15 de abril de 1927. Graduado de médico en la Universidad de La Habana en 1954, comenzó sus actividades políticas a partir del golpe de Estado del 10 de marzo de 1952. Más tarde milita en una célula clandestina del Movimiento 26 de Julio, en el Hospital de Maternidad América Arias, donde laboraba. Finalmente se incorpora, como médico y soldado, al Ejército Rebelde, a fines de julio de 1957.
En sus “Palabras al lector” en su libro Camilo. Táctica y estrategia de una gran victoria,   dice: “hacía un cierto tiempo que yo me había graduado de médico; y un día, a través de nuestro movimiento clandestino 26 de Julio, llegó hasta La Habana el rumor de que Raúl Castro estaba herido de un tiro en la columna vertebral y se necesitaba un médico, creo que no lo pensé dos veces; y si lo pensé, no lo expresé. Lo cierto es que dije que sí, que estaba en disposición de integrarme a la guerrilla de Fidel Castro. En honor  a la verdad debo decir que por esos días ya Fidel era para todos los cubanos una verdadera leyenda; su mismo nombre era la esperanza, la fe, la certeza de que sí se podía luchar contra fuerzas militares tenidas hasta entonces como invencibles, sostenidas además por los Estados Unidos; y salí para la provincia de Oriente. (…) Llegamos a Manzanillo y me subieron a las montañas por la zona de Estrada Palma, hasta donde se encontraba Crescencio Pérez. Después partimos hasta donde estaba Fidel; y cuando llegué al campamento de éste y me di cuenta de que ya formaba parte del Ejército Rebelde, sentí que aquello era (y es) el acontecimiento más importante de mi vida”.
Más adelante dice: “Luego Fidel ordenó que saliera a encontrarme con el comandante Ernesto Guevara. El che, por orden del Comandante en Jefe, dirigía ya la segunda columna guerrillera, en la que yo sería uno de sus médicos”. Luego relata su encuentro con Camilo, precisamente cuando marchaba con otros soldados rebeldes a su encuentro con el Che; pero debido al gran cansancio que traían decidieron hacer un alto y descansar un poco. Refugiados en un cayito de monte, se tiraron a dormir en un pequeño ranchito que parecía abandonado. Allí se despertó con la sensación de un ruido ciclónico que le daba una patada a la puerta, entraba a la habitación y le encañonaba con una ametralladora. Entonces se puso a gritar ¡Soy el médico!, ¡Soy el médico!. Sobre ese incidente relata del Valle: “Camilo era así. Una fuerza ciclónica. Luego Camilo fue mi compañero, mi amigo; y fue mi jefe. Y fue también como un hermano”.
El 17 de agosto de 1958 el Comandante en Jefe Fidel Castro le hizo entrega al Comandante Camilo Cienfuegos de la Orden Militar con la cual quedó oficialmente constituida la Columna Invasora No. 2 Antonio Maceo. Iniciaron la marcha hacia occidente 72 combatientes, 4 de los cuales eran capitanes, entre ellos el médico Sergio del Valle Jiménez quien junto a los otros capitanes y cuatro soldados, integraban la jefatura de la Columna. Al triunfo de la Revolución es ascendido a Comandante. Ocupó diferentes cargos en las Fuerzas Armadas Revolucionarias: Jefe de la Fuerza Aérea en los primeros meses de 1959; en 1961, durante el rechazo de la invasión mercenaria por Playa Girón y en 1962 en los momentos de la Crisis de Octubre, se desempeñaba como Jefe del Estado Mayor General. De enero de 1968 a marzo de 1979 ocupó el cargo de Ministro del Interior. Se desempeñaba como tal cuando fuera ascendido a General de División en 1976. El 14 de diciembre de 1979 es designado Ministro de Salud Pública,   responsabilidad que asume hasta el 17 de diciembre de 1985, en que renuncia al cargo. Posteriormente se desempeñó como Funcionario del Consejo de Estado. Más tarde y hasta el momento de enfermar laboraba a las órdenes del Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Fundador del Partido Comunista de Cuba, integró su primer Comité Central, el cual lo eligió miembro de su Buró Político, siendo ratificado en el II Congreso, cargo que desempeñó hasta 1986. Fue diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y miembro del Consejo de Estado. Por los servicios prestados a la Patria le fueron conferidas varias condecoraciones, así como el título honorífico de Héroe de la República de Cuba, en abril del 2001. El General de División Sergio del Valle Jiménez se caracterizó siempre por su honestidad, nobleza y modestia en el cumplimiento de las tareas que le fueron asignadas.   El Comandante José Ramón Balaguer Cabrera, actual Ministro de Salud Pública, en sus palabras de despedida del duelo expresó: “…toda persona que lo conoció y lo trató supo que estaba frente a un ser humano excepcional. Sergio fue un cuadro de la Revolución de enorme capacidad de trabajo.” 

EL ATLETA.
El «ex atleta Caribe» más viejo, Sergio Chan Capote, siguiendo una tradición, de vez en vez acude a los actos en los que regularmente participan quienes han sido atletas de la Universidad de La Habana. «Hay muchos, algunos todavía jóvenes y trabajando, como Jaime Crombet y Raúl Mazorra» —dice quien pronto va a cumplir 94 años—, «hay otros, menos jóvenes, como Pedro Miret y Sergio del Valle. 

LA SIERRA MAESTRA.
Hospital de la Comandancia de La Mesa: local de zinc y tabla de palma ubicado en plena ladera de la finca La Mesa, fue usado como hospital. Lo construyó el campesino Hipólito Torres Guerra (Polo). Allí asistió como médico además del Che, Sergio del Valle Jiménez y José Ramón Machado Ventura. Se atendieron a varios heridos, entre ellos Camilo Cienfuegos, el propio Che y Ángel Guevara Silva, herido en el II Combate de Pino del Agua, quien muere en ese hospital el 24 de febrero de 1958, día en que se funda La Emisora Radio Rebelde en Altos de Conrado. También fueron atendidas las familias Verdecia, Matamoros, Almeida, Torres y otros. 
El entonces capitán William Gálvez relata  que “Alrededor de las tres de la tarde una de las postas detuvo a tres hombres. Los prisioneros fueron conducidos ante el Comandante. (….) Camilo inició el interrogatorio. Al preguntársele cómo se llamaban, dos de ellos dieron nombres falsos. (…) De manera que las cosas fueron subiendo de tono. En la guerra los interrogatorios no son siempre calmados, aún más si se sabe que los interrogados andan buscándonos para informar acerca de nuestra ubicación, con el propósito de liquidarnos.
(…) Camilo entonces me indicó que lo acompañara. Nos apartamos de los prisioneros, quienes se notaban temerosos de su suerte, y me dijo: ¡Mira que estos tipos son descarados! Ya me tienen a punto de perder la paciencia. Por mi parte le dije lo mismo, y entonces agregó: Ve y busca el práctico y enséñale desde lejos a estos tipos, a ver si los reconoce, antes de que se mueran del susto que les vamos a tener que dar.
Después de un “échate para acá y échate para allá”, más bien de un “empuja-empuja”, el campesino distinguió a los prisioneros a través de unos matorrales y los identificó: Ese canoso es el cabo Trujillo. Ese otro –dijo señalando para Enrique Navarro- es él.
Me acerqué a Camilo y le informé. Él se sonrió y comentó: Ya ves que eran guardias. Luego de estar convencidos de la identidad de los prisioneros, Camilo le puso una nota simpática al momento, no obstante nuestra situación difícil. Se quedó pensativo un rato y me dijo: Vamos a hacerle una bromita a estos descarados. Tú verás.
Ordenó separar a los detenidos e hizo un aparte con Sergio del Valle, a quien propuso lo siguiente: Vamos a ponerle el aparato de tomar la presión al cabo Trujillo y decirle que es un detector de mentiras.
Y una vez junto al cabo, dirigiéndose al capitán médico: Ponle el detector de mentiras. Mientras Sergio aplicaba el esfigmomanómetro, Camilo, con mirada amenazante, repetía: -  Vamos a ver si dices la verdad …
El estado nervioso de Trujillo le impedía darse cuenta qué era realmente el aparato y las preguntas de Camilo aumentaban la tensión: - ¿Son ustedes guardias? ¿Sí o no? A cada respuesta del cabo, Sergio movía negativamente la cabeza. - ¡Usted es un mentiroso! ¡Usted no nos dice la verdad! Al fin, el cabo comenzó a narrarlo todo.
FRAGMENTOS DEL DIARIO DE LA COLUMNA INVASORA "ANTONIO MACEO"
 Septiembre 20. Había luna, salimos temprano, a los 2 Km. comimos. Después caminamos hasta las 4:50 a.m. (20-sábado) pasando el Cimarrón y llegando hasta un pequeño monte de la finca La Trinidad a unos 3 kilómetros del río La Yegua.
6 p.m. Palabras de Camilo a la Tropa:
"Estamos pasando por una situación crítica, nos quedan largas jornadas muy peligrosas, donde posiblemente tengamos que abandonar los pocos caballos que tenemos, pues hay más de 1,000 soldados alrededor nuestro. Sé de la imposibilidad física de algunos de ustedes para caminar y sé que el peligro se acentúa cuando crucemos el río Las Yeguas. Por tanto, se le brinda una oportunidad a todos los enfermos y agotados de quedarse aquí, sitio relativamente seguro, donde tengo prácticos que se ocuparán de ustedes hasta que se repongan. Después, podrán reincorporarse. No hay deshonor en quedarse; al contrario, es una medida de seguridad para ustedes y nos brinda a nosotros una mayor movilidad, etc." Sólo 3 aceptaron: Borrel, Benigno y Mayedo.
Domingo 28 (7 a.m.)
Camilo me autorizó para ir a Ciego de Ávila, tratar de hacer contacto con el Movimiento y conseguir mercancías. Me afeité, me puse la ropa del guardia y paré en la Carretera Central un Ómnibus Especial. Mientras mis compañeros se asaban en el cañaveral a las 2 p.m. sin alimentos y sin agua, yo estaba almorzando en "Los Leones", con aire acondicionado y frente al Capitán de la Policía.
30 de septiembre. Los carros se atascaron en la entrada de la colonia Jacinta de los centrales Baraguá y Pina, a las 6 a.m. En la tienda compramos todos los víveres y comestibles, estábamos por la libre. Se gastaron más de 400 pesos. Los habitantes de la colonia nos dispensaron la mejor acogida que recuerdo desde que estamos en el llano y pasamos un día verdaderamente feliz. El capitán Pinares, hoy comandante, hizo de maestro, ganándose la simpatía de todos los niños, comprando refrescos; se les hizo almuerzo y se les regaló un peso a cada uno. Ofrenda floral a Martí. Cantaron el Himno Nacional, gritaron a toda voz "Viva Cuba Libre" y quedaron con el comandante que al otro día iban a pedirle a la maestra que les hablara de Martí, por qué luchó, por qué murió. A todos los detenidos trabajadores de la colonia se les pagó un día de haber. Comimos y nos despedimos del pueblo alegre y simpático que supo brindarnos el bienestar que necesitamos. Se sueltan los presos excepto los guardias y el montero y se les dio dinero para el pasaje, ropa, etc.
El día 6 de octubre por la noche salimos en marcha; al llegar al río Jatibonico, éste se encontraba crecido y tuvimos que cruzar una soga de un lado al otro para que los hombres pudieran pasar. Después de las 12 de la noche, más o menos, ya habíamos cruzado la línea divisoria entre las provincias de Camagüey y Las Villas. Caminamos algunos kilómetros y llegamos a un lugar conocido por "Las Llanadas"; éste fue el primer campamento de nosotros en la provincia de Las Villas. En este lugar todo fue espléndido e hicimos contacto con los escopeteros que operaban en esta zona.

ALGUNAS VIVENCIAS DE QUIENES LE CONOCIERON.
Rosalba Álvarez recuerda: “Un día mi papá me llamó con mucho misterio, Camilo iba a llegar, enseguida me cayó la inquietud por ver cómo era. Lo conocí el 11 de octubre, esa fecha nunca se olvida, en el campamento de Vergara. (…) Camilo le dictaba varios mensajes a Sergio del Valle y hacía sus chistes también, lo primero que dijo fue que Sergio era casado, que allí el único soltero era él. (…) Nosotros nos flechamos, nos enamoramos desde ese primer encuentro, me ilusioné mucho, esa noche pensé en él, soñé con casarme y tener hijos, Camilo siempre decía que íbamos a tener cinco o seis hijos. (…) Mantuvimos una relación bastante formal de acuerdo con la época, le pidió permiso a mi papá y una noche Sergio del Valle levantó un acta como si nos estuviera casando en el monte, al estilo de la guerra del '95. 
De las múltiples vivencias que tuvo bajo el mando del Señor de la Vanguardia, José Valentín Fernández Sarduy (el Chino) cuenta que durante el avance para el segundo ataque a Zulueta, Sergio del Valle le indicó que montara en uno de los jeeps. Camilo iba al volante. Hacía días que no dormía, y de repente preguntó que quién sabía manejar: «Me ofrecí. En realidad, no tenía práctica. El carro cancaneaba, saltaba, no avanzaba. El Comandante me dijo horrores y abordó otro vehículo. Al llegar al pueblo abandoné el jeep en una calle y me dirigí al cuartel. En un lugar cercano estaba Camilo. Se puso furioso al verme: “¿Qué tú haces aquí?”, exclamó, y se llevaba las manos a la cabeza. Mandó que consiguiera unos picos y palas, pero desobedecí la orden y busqué una buena posición de combate. El tiroteo era intenso. Tuve la mala suerte de que fragmentos de una granada me hirieran en la cabeza. No sentía dolor, pero sangraba mucho. Sergio del Valle me atendió, y después de las acciones me condujo al hospitalito que teníamos en el monte. Allí encontramos a Camilo. Del Valle le habló del valor que yo demostré en el combate, por lo cual proponía que se me premiara con un fusil mejor que el que poseía. Entonces Camilo preguntó cuántas balas había disparado. Respondí que 60, y ahí mismo volvió a enfurecer”.  
Joel Iglesias relata: “Sergio del Valle y el Che me hicieron la primera cura de campaña, mientras los combates continuaban; después me sacaron en una hamaca y me llevaron hasta la casa de un gallego, donde me operó el doctor Martínez Páez con la presencia del Che, Sergio del Valle y Machado Ventura. Como no hubo anestesia fue a base de ron. Me trasladaron con otros heridos hasta El Hombrito y después para una casita vara en tierra, que se encontraba oculta cerca de la casa de los campesinos Polo y Juanita”. 
En declaraciones a Radio Habana Cuba el vicepresidente del Consejo de Estado, José Ramón Fernández, calificó a Sergio del Valle como un hombre íntegro, capaz, reflexivo y de firmeza revolucionaria. Luchó al lado de Fidel y de Raúl desde las posiciones a las que fue designado con verdadero espíritu y decisión -concluyó Fernández. 4

GIRÓN.
A las 08:30 h se presentó el comandante Efigenio Ameijeiras, a quien había mandado a buscar, y le dictó personalmente las instrucciones: moverse hacia la zona de combate con la Unidad Especial de la Policía Nacional Revolucionaria que estaba recibiendo entrenamiento en la loma del Esperón, Pinar del Río; no llevar los morteros; pedirle a Osmany una compañía de milicias (ligera, del Batallón 116 concentrado en Marianao); incorporar dos baterías de bazookas (del Ejército Rebelde); y llevar la guarnición del edificio del INRA. Su misión era crear un doble cerco a Playa Larga y Playa Girón. La Columna Especial No. 2 del Ejército Rebelde iba a ser dislocada, como reserva de esta unidad, en Soplillar, al este de Pálpite, donde podría, o apoyar a las tropas de Ameijeiras, o reforzar el empuje hacia Cayo Ramona.
Fidel terminó diciendo a su jefe de la policía y expedicionario del "Granma": "Ustedes pueden hacer un esfuerzo por lo siguiente: por estar mañana temprano allí, marchando en los propios vehículos. Suponiendo que ustedes puedan salir a las 12:00... tienen que recoger las compañías de bazookas, hay que avisarle a Managua que prepare la columna de Roger. En Jovellanos, se te une la compañía de bazookas; ustedes tienen que entrar anocheciendo".
Inmediatamente de salir Ameijeiras (eran las 08:45 h) Fidel Castro se dirigió a Sergio del Valle para que la "Columna Especial de Roger" estuviera entre las 04:00 y las 05:00 p.m. en Jovellanos "sin perder ningún hombre ni extraviar ningún camión". (….)Inmediatamente precisó él mismo la salida de los cañones para Covadonga; dio órdenes para que el capitán Enrique González enviara hacia Yaguaramas dos compañías de tanques medianos T-34 y una compañía de tanques pesados IS-2M; y pidió al comandante Sergio del Valle que llamara al central Australia —punto coordinador— para que de allí se enviaran las dos baterías antiaéreas que debían proteger los cañones del comandante Pedro Miret.
Nuevamente, Fidel habla con el Comandante Sergio del Valle, son las 12:42 cuando le ordena: Mandar un hombre a Baracoa, o mandarle a decir a Baracoa que tan pronto estén los pilotos que vengan para acá. La ligera de combate en Yaguaramas, y el jefe aquí, y los pilotos de los helicópteros aquí. Llamar a las FAR que pongan en Yaguaramas un tanque de gasolina de helicóptero.
Fidel continúa emitiendo indicaciones sin descansar ni un momento. A las 13:00 horas, dice al comandante Sergio del Valle: “La aerotransportada va a hacer una audaz operación, que va a consistir en que, saliendo de Yaguaramas, la vamos a   colocar entre Cayo Ramona y Girón, en la misma carretera, una ligera de combate completa”. 
El 29 de marzo de 1962 se inició en La Habana el juicio sumarísimo contra los mercenarios que participaron en la invasión de Playa Girón, el 17 de abril de 1961. Los mercenarios comparecieron ante el tribunal revolucionario que estuvo presidido por el Comandante Augusto Martínez Sánchez, e integrado además, como vocales, por los comandantes Sergio del Valle, Juan Almeida, Guillermo García y Manuel Piñeiro. 

LA CRISIS DE OCTUBRE.
“De la Crisis de Octubre el pueblo, dirigido por Fidel, salió fortalecido. Pasó esta dura prueba con firmeza, valor y honor revolucionarios. En los momentos en que arreció el peligro, no se doblegó, sino que se robusteció aún más. (…) El pueblo cubano, en aquella coyuntura, protagonizó un imperecedero ejemplo de serenidad, decisión y valor que forman parte de sus tradiciones revolucionarias y de su moral de lucha, pues como dijera Fidel poseía algo mucho más importante: "proyectiles morales de largo alcance que no se pueden desmantelar y no serán desmantelados jamás". 

DEL VALLE EN EL RECUERDO.
Osneldo García, Premio Nacional de las Artes Plásticas 2003 nació en Mayajigua. Graduado de San Alejandro en 1955 en las especialidades de Dibujo y Escultura y con una maestría en Alemania, recibió la Distinción por la Cultura Nacional; tiene el mérito de haber realizado la primera exposición del Museo Nacional de Bellas Artes después del triunfo de la Revolución, sin contar su trayectoria como combatiente de la Clandestinidad y cerca de Camilo Cienfuegos en la Columna No. 2. Ante la pregunta del Periodista: ¿Por dónde enrumba su arte después que triunfa la Revolución?, responde: “Ya en esa época yo había trabajado mucho. Luego hice una exposición, lo único que le agregué fueron unas piezas más, Camilo muere en octubre y en diciembre presento la muestra con un busto de él, de una madera buena, de sabicú que se lo regalé a Sergio del Valle, es la primera exposición que hace el Museo Nacional en tiempos revolucionarios. En su reciente libro Sergio del Valle dice que Osneldo no aspira a galones pero le gusta mandar y andar por la libre. También soy un hombre con suerte, he ido rodando y rodando y he logrado muchas cosas. No me siento los años, si no me dicen que soy viejo no me lo creo, no es que sea joven, pero no me preocupo por la edad”.   Sin embargo, no cuenta que en ese propio párrafo, del Valle refiere que “ha tenido dificultad con Torres y Cortés, que él basa en diferencias ideológicas políticas. Se le acusó en un momento de ofuscación de que 50.ºº en parque se había extraviado, Esto no se ha confirmado”. Y termina diciendo del Valle que “me luce que el muchacho vale y se le debe dar una oportunidad” 1

En 1957 el Dr. Julio Martínez Páez es llamado por Fidel a la Sierra Maestra para asumir la dirección de los Servicios de la Sanidad Militar del Ejército Rebelde. Durante los años 1957 y 1958, en la Columna No. 1, bajo el mando del Comandante Fidel Castro, desde Palma Mocha hasta el triunfo revolucionario, participó en todos los combates, siendo ascendido a Capitán en el de Pino del Agua. Realizó innumerables intervenciones quirúrgicas en los Hospitales de Sangre, entre las cuales recuerda la que le practicara, conjuntamente con el Comandante Sergio del Valle Jiménez, al Comandante Camilo Cienfuegos. Se trataba de una herida penetrante en el abdomen. Más tarde, fue ascendido a Comandante en el combate de La Plata. 
 
EL RECONOCIMIENTO AL VALOR DE LOS DEMÁS.
En el Diario de Guerra, publicado en el libro “Camilo. Táctica y estrategia de una gran victoria”, ya citado anteriormente, el miércoles 29 de octubre de 1958, del Valle escribía: “Después de saludar al médico, al enfermero y al resto de la Tropa de Félix, nos pusimos a trabajar en el informe de la Comandancia General. (…) el médico de Félix, Dr. Bravo, sirvió de mecanógrafo”.
En la página 5 de sus “Palabras al lector” en este mismo libro, del Valle recuerda: “En nuestro Ejército Rebelde también se encontraba uno de los más ilustres médicos cubanos: el doctor Julio Martínez Páez, con su maestría y su diario ejemplo de dedicación y sabiduría, tan lleno de fervor patriótico por la causa del pueblo”. Al pie de esa página aclara: “El doctor Julio Martínez Páez se incorpora a la guerrilla en 1957. Tenía en esa fecha cerca de 50 años; era uno de los médicos cubanos más prestigiosos, especializado en ortopedia, rama en la que ha dejado una huella perdurable en nuestro país y fuera de él. Alcanzó los grados de comandante en la lucha en la Sierra. Falleció en abril del 2000”. (Aquí hay un error de fecha en el libro, pues el Profesor Martínez Páez falleció el 31 de marzo).
Al final del Diario de Guerra, aparecido en este propio libro, escribe acerca de los integrantes de la Columna No. 2 Antonio Maceo, que cayeron posteriormente. Entre estos se encuentra Antonio Sánchez Díaz (Pinares). El General del Valle toma fragmentos del diario del Che para caracterizar a Pinares, su antiguo compañero de luchas: “En medio de las dificultades de la dura lucha guerrillera cultivaba su vieja costumbre de hacer bromas, de decir anécdotas y cuentos, con lo que contribuía a alegrar a sus compañeros de lucha. (….) Muere en una emboscada en la región del Ñancahuazú, el 11 de junio de 1967. Pinares, el heroico combatiente internacionalista, que tantas pruebas de valor, abnegación y sacrificios diera en la lucha por la liberación de su patria, y que quiso, junto al Che Guevara y demás compañeros gloriosos redimir a otro pueblo hermano de nuestra América, pasa con el nombre de Marcos, a formar fila entre los inmortales, entre los precursores de la verdadera independencia de la América Latina”.

HUELLA INDELEBLE.
“En 1980,  al regreso de Bulgaria –lugar en que radicaba la sede de la Unión Internacional de Sindicatos Profesionales de la Federación Sindical Mundial, donde había ocupado la Secretaría General, a propuesta de Lázaro Peña- me desempeñaba como Segunda Secretaria del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud. Una noche, me llama por teléfono el Comandante Faustino Pérez -a quien había conocido en Bulgaria, donde él era entonces el Embajador de nuestro país- y me dice que el General del Valle, que ahora ocupaba el cargo de Ministro de Salud Pública, quería hablar conmigo para ofrecerme ir a trabajar con él, pues tenía el propósito de crear una Oficina de Atención al Pueblo y necesitaba a alguien con sensibilidad ante los problemas de los trabajadores y el pueblo. Me dijo Faustino que del Valle le había comentado: “Esta muchacha, trabajando junto a Lázaro Peña, tiene que haber desarrollado esa cualidad que distinguió siempre al líder de la clase obrera cubana”. Confieso que me emocionaron las palabras de Faustino. A mi mente acudió una mañana del año 1959, en que había ido con mi madre al antiguo Campamento Columbia (hoy, Ciudad Libertad), a visitar a mi hermano, combatiente del Ejército Rebelde en la columna del Comandante Almeida, y allí había visto de cerca a un hombre alto, delgado y fuerte al propio tiempo, de una exquisita educación, que tenía grados de Comandante y era de la tropa del Comandante Camilo Cienfuegos, ya héroe legendario de la reciente epopeya.

La segunda vez en mi vida que había estado cerca del General del Valle fue con motivo del nacimiento de su hijo Alejandro, en el Hospital América Arias. En esa época él era Ministro del Interior; sin embargo, llevó a su esposa al Hospital de Maternidad donde se había desempeñado como médico obstetra antes de la Revolución. En aquella oportunidad me dio una muestra de modestia y sencillez. Lo descubrí sentado en un banco, en el vestíbulo de la entrada del hospital, esperando –como una persona más del pueblo- a que abrieran la puerta para el horario de visitas.

La tercera era muy reciente. En ocasión de un desfile de propuestas de modelos de uniformes para las enfermeras, organizado en el Consejo de Estado, por orientación de su Presidente, donde fuimos convocados el Ministerio de Salud Pública y el Sindicato Nacional. En aquella ocasión, por enfermedad del Secretario General, tuve que sustituirle en esa actividad y así me encontré compartiendo con el Ministro nuestras opiniones respecto al tema que nos convocara a ese encuentro.
Todavía recuerdo la conversación sostenida con el Ministro, en su despacho, un mes más tarde, cuando me propuso integrar su equipo de colaboradores. Me habló de la Oficina que quería crear. Estas fueron sus palabras: “Le pedí a Faustino que hablara contigo pues necesito alguien que sepa escuchar la opinión del pueblo acerca de nuestro Sistema de Salud, familiarizarse con los problemas que plantean las personas que necesitan atención y ayudar en la coordinación con las instancias y directivos encargados de solucionar sus problemas. Quiero que sepas que Felicia, mi madre, una mujer humilde del pueblo, aun siendo maestra tuvo que lavar “para la calle” para hacer médico a su hijo. ¡Eso yo no lo olvidaré jamás!... Soy hijo del pueblo y a él me debo. Si algún día no puedes solucionar un problema planteado por una alta personalidad, no lo sentiré tanto como si eso mismo ocurriera con una persona humilde del pueblo”. Cuando pensaba que la conversación estaba llegando a su fin me dijo: “Cuando vayas a dar una respuesta positiva, puedes encomendarle la tarea a tu secretaria; pero si la respuesta es negativa debes atender personalmente a la persona, para ofrecerle todas las explicaciones necesarias, de modo que pueda entender las razones de la negativa. Si es posible, preferiría que la visitaras en su centro laboral o en su propia casa”. Pero en realidad fueron sus últimas palabras las que me impresionaron profundamente: “Esta posición, desde la cual podrás ayudar en decisiones importantes, te hará sentir poderosa. Quiero que recuerdes siempre que la verdadera demostración de poder está en la generosidad”. 
A su lado desarrollé con mayor fuerza mi sentido de justicia, de respeto a la dignidad de la persona, de solidaridad. Aprendí que la generosidad no es solo largueza, sino la inclinación o propensión a anteponer el decoro a la utilidad y al interés. Su sentido de la justicia exigía de mí –que entonces presidía la Comisión de Apelaciones de los estudiantes de la Educación Superior al Ministro por sanciones aplicadas en los Institutos Superiores de Ciencias Médicas del país- que demostrara con pruebas fehacientes la culpabilidad del estudiante para desestimar la apelación. Ante la menor duda, prefería equivocarse a favor del estudiante, aceptando la apelación y ofreciéndole una nueva oportunidad de rectificación.

Admiré siempre su sencillez, modestia y sensibilidad, y también su valentía política y su fidelidad a la Revolución y a Fidel. Su huella, como la de Lázaro Peña, ha calado muy hondo en mi formación como profesional, revolucionaria y como persona. Tuve el privilegio, siendo Organizadora del Núcleo del PCC de las Oficinas del Ministro, de contarle entre nuestros militantes, siendo él Miembro del Buró Político del PCC. No me dejarán mentir mis compañeros que compartieron conmigo la dirección del Núcleo en aquel entonces (entre ellos Carlos Scorza, su entonces Ayudante Ejecutivo, viejo amigo y compañero de trabajo y de luchas revolucionarias, quien era el Secretario General y Elena Pantoja, la Secretaria Ideológica, su entrañable esposa y compañera, madre de sus tres hijos más jóvenes: Alejandro, Elenita y Rosita) cuando digo que no tuvimos un militante más disciplinado, cumplidor de las tareas y respetuoso de nuestros acuerdos que él. 
Recién el pasado año, un grupo de estudiantes de medicina decidieron investigar acerca de la vida y obra del Profesor Martínez Páez para presentar su trabajo en una Jornada de Historia de la Medicina. En esa oportunidad, me solicitaron que les concediera una entrevista. En ella también les hablé acerca de los años en que laboré a las órdenes del Ministro Sergio del Valle, cuando el Profesor Martínez Páez era visita frecuente en nuestras oficinas. Ellos recordaban la lucha guerrillera con gran modestia, resaltando los valores de otros y yo sentía crecer mi admiración por ambos. Para mí fue un gran encuentro de sentimientos el día en que al Profesor Martínez Páez se le otorgó la condición de Profesor de Mérito en el Aula Magna de nuestra Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. Veía aquel hombre, otrora delgado, elástico, siempre erguido, reducido ahora a un sillón de ruedas, y que con gran dignidad acudía a recibir el reconocimiento del alto centro docente. Entre los invitados, vestido con las galas de General de División, el Dr. Sergio del Valle Jiménez, ya también enfermo; pero aun así fiel a su viejo amigo y compañero de luchas y de quirófano en la manigua. 
El 21 de diciembre del año 2003, mi Ministro me dedicó su libro, Camilo. Táctica y estrategia de una gran victoria, con unas palabras que demuestran su espíritu generoso: “Para la querida compañera María del Carmen, con el cariño, admiración y respeto de siempre, Sergio del Valle”. Ahora, releyendo una vez más estas palabras, digo: “Gracias, querido Ministro, por sus generosas palabras.  Soy yo quien le continúo profesando gran cariño, admiración y respeto, además de agradecimiento profundo por haberme permitido el privilegio de trabajar a sus órdenes.”

EL EJEMPLO.
El actual General de Brigada de la Reserva Moisés Sio Wong, quien es hoy el Presidente del Instituto Nacional de la Reserva Estatal (INRE), guarda en su memoria gratos recuerdos de los siete años que trabajó en el MINFAR, en la entonces Ayudantía del Ministro, General de Ejército Raúl Castro Ruz., cuando expresa el privilegio que ha constituido haber trabajado en el MINFAR junto a jefes como Raúl, Almeida y los generales Sergio del Valle, Senén y Julio Casas Regueiro, y Ulises Rosales del Toro, entre otros. Considera que esos años de duro trabajo en la Ayudantía del Ministro y junto a tan valiosos compañeros "me ayudaron mucho en mi formación como revolucionario y oficial de las FAR". 
El General de Brigada retirado Luis Alfonso Zayas Ochoa al triunfo de la Revolución estuvo en Las Villas, en un batallón de tanques. También en las Fuerzas Tácticas del Centro, hasta que en 1961 pasa a ocupar la jefatura del Estado Mayor de la División de Infantería 2350, en el Ejército Occidental. Ya en 1962 era jefe de la Sección Política del Mando, donde se mantiene hasta la creación del Cuerpo Blindado (hoy una división de tanques). Ahí también fue jefe de la Sección Política. Recordando viejos tiempos dice: "El próximo paso fue determinante en mi formación: Curso Académico Superior, 1967. Acompañé a una tropa élite. Para que tengas idea me basta con citarte dos o tres nombres: Sergio del Valle, José Ramón Balaguer, Valle Lazo y Raúl Castro Ruz. 

 
ALGUNAS DE LAS PRINCIPALES TAREAS DE LA REVOLUCIÓN CUBANA DESARROLLADAS POR EL MINISTRO DEL VALLE DURANTE SU MANDATO EN EL SECTOR DE LA SALUD.
De las Efemérides médicas cubanas, de Elena López Serrano, publicadas en el No. 69 de los Cuadernos de Historia de la Salud Pública, en 1985, testimonios de algunos de los compañeros de labor de las Oficinas del Ministro, y documentos y anotaciones hechas en las Agendas de Trabajo, se han seleccionado algunos hechos de interés histórico del período que, en breve síntesis, se exponen a continuación.

Durante el quinquenio de su mandato, el Ministerio tuvo que luchar todavía contra enfermedades trasmisibles como el sarampión, la parotiditis, la rubéola y la tos ferina, pues hasta un decenio más tarde no fue que se lograría el último caso reportado de estas enfermedades, ya bajo la cobertura del Programa Nacional de Vacunación, distinguido por su excelente trabajo y exitosos resultados. Este período se vio convulsionado por la aparición del primer caso de SIDA en el país y la necesidad de elaborar una rápida estrategia para evitar su propagación, al mismo tiempo que demandaba cuidados especiales de las personas diagnosticadas como enfermas y sus familiares y amigos allegados.

A las enfermedades crónicas no trasmisibles, primeras causas de mortalidad en el país, también se le dedicó especial atención. Prueba de ello es la tasa de mujeres examinadas por el Programa de Detección Precoz del Cáncer Cérvico-uterino, que se incrementó de 156,4 en 1980  a 176, 2 en 1985. Otro tanto puede decirse acerca de investigaciones, varias de ellas premiadas, dirigidas a estudiar los factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, entre otras. Entre 1980 y 1985, 11 profesionales de salud, fundamentalmente médicos, obtuvieron el Premio Anual de la Salud, con resultados de investigaciones importantes que aportaron nuevos conocimientos de gran impacto social pues daban respuesta a problemas de salud actuales. En este sentido, el Viceministerio de Higiene y Epidemiología, apoyado por los Institutos Pedro Kourí; de Higiene y Epidemiología; Cardiología, Oncología, Neurología y Endocrinología, entre otros, desarrollaron una meritoria labor.

También le tocó vivir uno de los momentos más difíciles, cuando el 1º de junio de 1981 eran notificados los primeros casos de la epidemia de dengue hemorrágico en la provincia de Sancti Spíritus, hasta el 10 de octubre en que se pudo informar como controlada la epidemia en el país, dejando como saldo 344 203 casos atendidos y el lamentable fallecimiento de 158 personas, de ellos, 101 niños. No obstante lo cual, en la clausura de la Reunión de Balance Anual del Ministerio de Salud Pública, celebrada el 28 de febrero de 1982, se informó que la tasa de Mortalidad Infantil correspondiente al año anterior había sido de 18,5 por mil nacidos vivos, lo cual evidencia el trabajo sostenido en este Programa, al comparar esa tasa con la del año 1975 (27,5) y el año 1980 (19,6)

Ante la triste experiencia de la epidemia de dengue, el 15 de abril del año siguiente (1982) se comienza una intensa campaña nacional de higiene y saneamiento en empresas y unidades presupuestadas del país contra el mosquito y otros tipos de vectores dañinos, extendiéndose el 17 de mayo a la fumigación intra y extra domiciliaria. Como resultado de este trabajo la provincia de Pinar del Río se declaraba, el 20 de junio, como la primera en el país en erradicar el mosquito Aedes aegypti. Como expresión de que este problema constituía el primer problema para el sector, el 24 de octubre se le confería el Premio Anual al Mejor Trabajo Científico del MINSAP al profesor José M. Ballester Santovenia y un colectivo de investigadores del Instituto de Hematología e Inmunología por la investigación “Fiebre hemorrágica por dengue: aspectos hematológicos e inmunológicos”.

En este período se dio apoyo al trabajo de los Grupos Nacionales y las Sociedades Científicas de la Salud, tal y como lo demuestra el hecho de la participación del propio Ministro en sus diversas actividades, fundamentalmente Congresos. Especial atención brindó a la Sociedad Cubana de Enfermería.

Igualmente, atención preferente ofreció en su mandato a la constitución de las Asociaciones de personas con limitaciones físicas. Así fueron constituidas las tres grandes asociaciones: ANCI, ACLIFIM y ANSOC.

Durante el período 1980-85 se fortalecieron los vínculos de trabajo con las instituciones de salud de los países miembros del CAME, asistiendo personalmente el Ministro a varias de sus reuniones internacionales.

Se dedicó esfuerzos, especialistas y asesoría al trabajo desarrollado por los colaboradores cubanos en el campo de la salud en distintas instituciones del mundo y se ayudó incluso a la creación y/o fortalecimiento de la educación médica en países de África, Asia y América Latina. El Ministro recorrió varios de esos países, así como presidió la delegación de ayuda gubernamental a México, cuando el terremoto de septiembre de 1985.

Nuevas técnicas terapéuticas, como la Oxigenación Hiperbárica y la microcirugía para várices de miembros inferiores; o centros dedicados a la atención de determinadas enfermedades, como la Clínica para la Psoriasis; o los trasplantes de corazón y de médula ósea realizados en el recién inaugurado Hospital Hermanos Ameijeiras; todo esto, junto al aporte de nuevos medicamentos como el Interferón constituyen ejemplos de lo logrado en este período.

Con el nacimiento del Modelo de Medicina Familiar en Lawton (4 de enero de 1984), y luego en Alamar y Plaza de la Revolución, el Ministerio contó con especialistas de alto nivel que asesoraron, dirigieron y llevaron a la práctica la idea lanzada por el líder de la Revolución Cubana en el V Congreso del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud de iniciar la formación de especialistas de Medicina General Integral. De su opinión acerca de ello dejó constancia en un escrito para la Revista de los estudiantes de Ciencias Médicas.   El Ministro asistió personalmente a la puesta en marcha del Plan en Granma y en la Isla de la Juventud, entre otros. El 16 de julio de 1985 el Ministro inauguraba la XXIV Reunión del Comité Asesor en Asuntos de Investigación en Salud de la Oficina Sanitaria Panamericana. En su intervención y luego en el Plenario se habló extensamente del Plan Médico de la Familia.

Al mandato del Ministro del Valle también se debe el apoyo al Movimiento de Unidades Modelo del Sindicato y al otorgamiento del galardón de Vanguardia Nacional, constituyéndose el Hospital Benéfico Jurídico, de larga historia de compromiso social, en la primera unidad del sector en recibir esta distinción, el 3 de junio de 1983.

A este período también pertenece la creación de las Comisiones de Ética Médica (Resolución No. 127 de fecha 20 de julio de 1983) y la divulgación y aplicación de los Principios de la Ética Médica, aprobados por el CC del PCC; y la creación de la Oficina de Atención al Pueblo como vínculo permanente para identificar las causas de insatisfacción de los ciudadanos cubanos con la atención de las instituciones de salud y sus profesionales y directivos, partiendo del principio martiano de respetar siempre la dignidad plena del hombre.

De 641 habitantes por médico en 1980 se llegó a lograr la cifra de 439 habitantes por médico en 1985. En este período se constituyó el Destacamento de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay (12 de marzo de 1982) y se realizaron los dos Claustros más importantes, de carácter nacional uno de ellos, ambos con la participación del Comandante Fidel Castro. También se realizó un Encuentro Nacional con los estudiantes de Ciencias Médicas (5 de marzo de 1984) y se graduaron los primeros tres Contingentes Médicos Rurales Manuel Fajardo.

A pesar de sus múltiples actividades, como Ministro de Salud Pública, Miembro del Buró Político del PCC y del Consejo de Estado, el Ministro del Valle no olvidaba a su antiguo centro laboral, donde todavía estaban varios de sus viejos compañeros de trabajo, y asistía el 27 de diciembre de 1980, a la Sesión de clausura de la Jornada Científica del Hospital Docente Ginecoobstétrico “América Arias”, que había sesionado durante tres días, como parte de los festejos por los cincuenta años de vida de la institución.

Otros datos de interés:

  • 24 de diciembre 1980: Fue puesto en vigor el nuevo Reglamento de Ubicación, Reubicación y Promoción de Médicos Generales y Especialistas.
  • 16 de diciembre 1982: Se clausuró la I Reunión de Directores de Hospitales en la sede del Ministerio de Salud Pública.

AÑO 1983

  • 14 de junio: Se constituyó el Comité Cubano de Médicos contra el Arma Nuclear, con el objetivo de trabajar por la divulgación de todos los principios pacíficos que se opongan a la extinción de la humanidad.
  • 3 de julio: Se iniciaba en el Palacio de las Convenciones, la Conferencia Internacional “Salud para Todos en el año 2000, veinticinco años de experiencia cubana”.
  • 15 de diciembre: Se efectuó en Camagüey la I Jornada Nacional de Historia de la Medicina.

 AÑO 1985

  • 22 de febrero: Se firmó el convenio de colaboración de las Asociaciones Médicas Franco-Cubana y Cubano-Francesa, en las esferas de investigación, asistencia médica y docencia. A la firma de este convenio asistió el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz.
  • 27 de febrero: Se efectuó el I Encuentro Nacional de Recuperación y Fabricación de Piezas de Repuesto, el mantenimiento de equipos y el Desarrollo Tecnológico en Salud Pública.
  • 22 de abril: II Feria Internacional de la Técnica Médica, Salud para Todos, bajo los auspicios de MEDICUBA, la Cámara del Comercio y el Palacio de las Convenciones.
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RECONOCIMIENTOS
En el II Congreso del PCC, celebrado del 17 al 20 de diciembre de 1980, en el Palacio de las Convenciones de Ciudad de La Habana, se expuso un balance del período entre 1975 y 1980, así como las proyecciones para el quinquenio 1981-1985 y las líneas generales de la política nacional e internacional. Se hizo un análisis de la situación económica y las causas del deterioro que sufría la misma. La dirección del Partido elegida en este Congreso contó al General de División, Dr. Sergio del Valle Jiménez, como uno de los miembros de su Buró Político.
Presidió el General de Ejército Raúl Castro el acto central conmemorativo del aniversario 40 de la desaparición física del Comandante Camilo Cienfuegos. Participó Almeida en masiva concentración en Yaguajay. Rinden tributo en todo el país al Señor de la Vanguardia. En la ceremonia se entregó por acuerdo del Buró Ejecutivo del Comité Provincial del Partido, la réplica del Dragón 1 al General de División Sergio del Valle Jiménez, compañero de Camilo durante la hazaña invasora, quien la recibió en representación de la Columna No. 2 Antonio Maceo, varios de cuyos integrantes se encontraban invitados al acto. 
El 16 de octubre de 1985 el Ministro del Valle recibe la distinción que concede anualmente la Asociación Norteamericana Forum de Médicos, por haber alcanzado nuestro país las metas de Salud para Todos en el Año 2000, propuestas por la Organización Mundial de la Salud. 2
Durante el 3 y 4 de noviembre del 2000 se celebró en el Palacio de Convenciones de Ciudad de La Habana el Primer Congreso de Hospitales Militares como continuación de las Jornadas de Hospitales Militares, con el auspicio de los Servicios Médicos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y el Ministerio del Interior (MININT). Este prestigioso evento contó con la participación de una representación de médicos, estomatólogos, ingenieros y otros profesionales de la salud de las instituciones militares de Cuba.
En la actividad inaugural el Comité Organizador hizo reconocimiento a todos los Jefes de los Servicios Médicos por los logros alcanzados desde su fundación hace 41 años. Resultaron homenajeados y se le entregaron diplomas por las FAR al Capitán Manuel Bravo Yánez, General de División Sergio del Valle Jiménez, Comandante Oscar Fernández Mell, Comandante José R. Machado Ventura, Comandante José R. Balaguer Cabrera, Coronel Guillermo Rodríguez del Pozo, Coronel Héctor Conde Rico, Coronel Roberto Ortega Morales, Coronel Andrés Piloto Varona y Coronel José Betancourt Lavastida, y por el MININT Dr. Manuel Fernández Echevarría, Dr. Julián García Oliva, Cor. Arquímides Cedeño Argilagos, Cor. Eudaldo Yopis Sallez y Cor. Pedro Rivas Isasi. 
Por Acuerdo Número 3250 del Consejo de Estado, de fecha 19 días del mes de abril del 2001, se otorgó el Título Honorífico de "HEROE DE LA REPUBLICA DE CUBA" al compañero Sergio del Valle Jiménez, junto a otros diez compañeros más. Asimismo, según establece la Ley, junto a ese Título Honorífico se otorgó una Orden atendiendo a los méritos excepcionales de los condecorados. En este caso, se entregó la Orden "PLAYA GIRON" a Sergio del Valle Jiménez, junto a nueve de los restantes condecorados. 
Un destacado grupo de cuarenta y cuatro profesionales de la salud cubanos, que concluyeron sus estudios en 1954, fueron homenajeados, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, al cumplirse el aniversario 50 de su graduación como médicos, entre quienes se encontraba Sergio del Valle Jiménez. Recibieron diplomas de reconocimiento por su fidelidad a la patria y por su consagración a la salud del pueblo. 

HONRAR, HONRA.
A las 11:45 de la noche del 15 de noviembre del pasado año 2007 falleció el General de División y Héroe de la República de Cuba, Dr. Sergio del Valle Jiménez, a los ochenta años de edad. En sus reflexiones en honor póstumo del General del Valle, el líder de la Revolución cubana expresaba: “Sergio y yo tuvimos el privilegio de estar allí en el puesto de mando ubicado a la derecha de la desembocadura del río Almendares el amanecer del 15 de abril, cuando bombarderos B-26 de Estados Unidos con insignias cubanas y pilotos mercenarios atacaron las bases aéreas de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y el aeropuerto civil de Santiago de Cuba, hace 46 años. Fue un ataque preventivo y sorpresivo contra este oscuro rincón del mundo. Con Sergio me comunicaba por teléfono desde cualquier pueblo cercano a la Carretera Central cuando me dirigía hacia Girón el 17 de abril. (….) Tú marchaste, Sergio, con Camilo hacia Pinar del Río en la Columna Invasora. (…) Tú y yo nos encontrábamos también en el puesto de mando cuando en la Crisis de Octubre de 1962 estuvimos al borde de una guerra nuclear. Hemos vivido tiempos excepcionales que se reiteran de forma cada vez más amenazante para la humanidad. Tus lecciones y tu ejemplo perdurarán. Rindo tributo a tu memoria. Noviembre 16 de 2007. 2:15 p.m.” 

 

EPÍLOGO.
Haber tenido el privilegio de conocerle, nos ha permitido a muchos admirarle, respetarle y profesarle profundo afecto. Es en momentos como este en que se me hacen tangibles las palabras de ese extraordinario judío inteligente, Karl Marx, cuando dijera que el capital fundamental, el valor fundamental es el hombre. Esta verdad se hace evidente cuando estamos frente a un Hombre de Verdad como Sergio del Valle Jiménez. Junto a Fidel, repito con emoción: “¡Ministro, sus lecciones y ejemplo perdurarán!. ¡Rindo también tributo a su memoria!”
 

Referencias Bibliográficas

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