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Octubre 7 de 1877. Institucionalización de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba

Autor: Lic. José Antonio López Espinosa
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

La Antropología es la ciencia que se ocupa del estudio del hombre en general, con inclusión de sus subdivisiones naturales, con las cuales se constituyen las razas, y sus subdivisiones artificiales, con las que se forman conglomerados de individuos llamados pueblos; de manera que aborda al ser humano tanto física como moralmente y lo clasifica de acuerdo con sus características. En Cuba las investigaciones antropológicas se iniciaron en la segunda mitad del siglo XIX y tuvieron a sus principales precursores en los médicos habaneros Luis Montané Dardé (1849-1936) y Arístides Mestre Hevia (1865-1952), a quienes más tarde se unieron en este movimiento los doctores Juan Santos Fernández Hernández (1847-1922) Antonio Gordon Acosta (1848-1917) y Carlos de la Torre Huerta (1858-1950), entre otros.

La Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, inaugurada en mayo de 1861 por el célebre médico cubano Nicolás J. Gutiérrez Hernández (1800-1890) y con una membresía constituida mayoritariamente por médicos, brindó siempre apoyo a los temas de Antropología. En su sede fueron debatidos muchos trabajos relacionados con esta disciplina y fue allí donde se puede decir se gestó su desarrollo en el país por un grupo de profesionales de la salud encabezado por el doctor Mestre quien, desde el mismo momento de su ingreso a la corporación, insistió en la necesidad de realizar investigaciones antropológicas en el territorio nacional.

En una sesión pública celebrada a finales agosto de 1877 se dio a conocer a los académicos una comunicación recién recibida de la Sociedad Antropológica de Madrid, donde se sugería la constitución de una corresponsalía suya en La Habana, en atención a la diversidad de razas y de asentamientos poblacionales establecidos en la isla durante el siglo XIX, así como a gestiones realizadas en tal sentido por tres cubanos que eran miembros correspondientes de aquella, a saber, el doctor Santos Fernández, Luis A. Delmas y Gabriel Pichardo. A ese efecto se creó una comisión organizadora presidida por el gobernador y capitán general e integrada por los recién mencionados miembros correspondientes de la sociedad de Madrid. En los últimos días de septiembre siguiente, el doctor Santos Fernández, elegido Vicepresidente de esa comisión organizadora de la asociación próxima a crearse, solicitó y obtuvo la autorización para celebrar su sesión de apertura en el salón de reuniones de la Academia el 7 de octubre. Fue así como ese día nació la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba, la cual contó entre sus miembros con personalidades de la talla de Juan Bruno Zayas, Nicolás J. Gutiérrez, Antonio Mestre, Luis Montané, Felipe Poey Aloy, Ambrosio González del Valle, Eusebio y Fermín Valdés Domínguez, Eduardo F. Plá, José Beato, José Francisco Arango, Manuel Fernández de Castro, José A. Cortina, Juan Santos Fernández, Serafín Gallardo, Antonio Rodríguez Ecay, Fernando Freyre de Andrade, Luis A. Delmas y Gabriel Pichardo.

Como se apuntó con anterioridad, esta agrupación surgió como una institución correspondiente de su homóloga madrileña. Tras su creación, continuó con la divulgación de los trabajos y discusiones en torno al tema, que hasta entonces se realizaban en el seno de la Academia de Ciencias. Su primera junta directiva quedó integrada por los siguientes miembros:

Presidente: Dr. Felipe Poey
Vicepresidente: Dr. José Argumosa Benzanilla
Secretario: Dr. Antonio Mestre
Vicesecretario: Luis Montané
Tesorero: Dr. Fernando Freyre de Andrade
Archivero-bibliotecario: Dr. Gualberto Wellis

A casi dos años de su fundación, comenzó a circular el Boletín de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba como órgano de la corporación. Fundada por los doctores Santos Fernández y Pichardo, esta publicación se dio a conocer el 1ro. de septiembre de 1879. La salida de este título dio cumplimiento al artículo 62 de los Estatutos de la Sociedad, para dar respuesta a los intereses de sus afiliados y satisfacer las inquietudes de todos los interesados en los adelantos intelectuales del país en relación con el estudio de todas las manifestaciones de la historia natural del ser humano.

Durante el tiempo que se mantuvo en funciones, la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba trató de cumplir sus objetivos sobre la base de un pensamiento eminentemente liberal, por lo que albergó en su seno representantes de todas las especialidades científicas, literarias y artísticas. La primera manifestación de su decadencia se evidenció en una sesión celebrada en 1886, en la cual se anunció el cese de la edición del Boletín que circulaba desde 1879. A partir de enero de 1888 sus actas y trabajos se comenzaron a divulgar en otras revistas médicas, fundamentalmente en la Crónica Médico Quirúrgica de La Habana y en los Anales de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana -esta última guarda también los documentos de ese tipo producidos antes del surgimiento del Boletín. En 1892 apareció un artículo en la Revista de Ciencias Médicas, donde se informaba que la Sociedad había suspendido de modo provisional sus tareas por la incorporación a otras actividades priorizadas de sus principales figuras y por falta de recursos económicos para apoyar sus labores. Hasta 1895 no hubo  más noticias acerca de su funcionamiento. El 8 de marzo de ese año tuvo lugar una reunión privada, tras cuya celebración no se han encontrado documentos que acrediten su trabajo posterior. Todo parece indicar que la situación convulsa existente en la isla durante los tiempos de la guerra contra España entre 1895 y 1898 fue el factor que dio el golpe de gracia a su fructífera existencia.

La Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba se llegó a convertir en una de las sociedades científicas cubanas más importantes del siglo XIX, al punto de que hubo quienes la apreciaron como exponente del despertar del asociacionismo científico en la Mayor de las Antillas. Por ello se justifica que se hayan dedicado estos párrafos a recordar la fecha de su institucionalización.

 

BIBLIOGRAFÍA 

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