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Octubre 9 de 1967. Muerte del doctor Ernesto Guevara de la Serna

Autor: Lic. José Antonio López Espinosa
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

La fecha del 9 de octubre de 1967 es bien conocida y recordada por el legado que dejara para la posteridad. Ese día entregó su preciosa vida por la libertad de América en Bolivia el médico humanista, el ejemplar revolucionario internacionalista, el hombre del siglo XXI, el Guerrillero Heroico comandante Ernesto Guevara de la Serna.
La efemérides resulta propicia para registrar algunos apuntes biográficos de esta figura cumbre de los movimientos revolucionarios con activa participación de profesionales de la salud, en tanto su nombre está para siempre unido a los de muchos médicos cubanos como Félix Figueredo Díaz (1829-1892), Antonio Luaces Iraola (1842-1875), Sebastián Amabile Correa (1845-1869), Antonio Lorda Ortegosa (1845-1870), Eusebio Hernández Pérez (1853-1933), Pedro Betancourt Dávalos (1858-1933), Eugenio Sánchez Agramonte (1865-1933), Juan Bruno Zayas Alfonso (1867-1896) y Mario Muñoz Monroy (1912-1953), entre otros que tomaron parte en la lucha contra España durante el período colonial en la Guerra de los Diez Años (1868-1878), en la llamada Guerra Chiquita de 1879, en la Revolución de Martí o Guerra de Independencia (1895-1898) o en las contiendas contra las sanguinarias tiranías que imperaban en Cuba durante las cinco primeras décadas del siglo XX, entre las que destacaron el enfrentamiento al régimen machadista (1929-1933) y la lucha guerrillera de la Sierra Maestra (1956-1959) contra el despótico gobierno batistiano, en la cual tuvo una participación sobresaliente.
El doctor Ernesto Guevara nació en la ciudad argentina de Rosario el 14 de junio de 1928, fruto del matrimonio constituido por el contratista de obras Ernesto Guevara Lynch y Celia de la Serna, quienes tuvieron otros cuatro hijos: Celia, Roberto, Ana María y Juan Martín.
Tras terminar la enseñanza primaria, comenzó en 1941 los estudios de Bachillerato en la ciudad de Córdoba. Aunque desde los 11 años de edad se le consideraba un as del ciclismo, comenzó en 1944 a practicar otros deportes de manera intensa. Llegó a convertirse también en un buen jugador de fútbol rugby. Mientras cursaba la segunda enseñanza manifestó ideas radicales y tomó parte activa en diversas manifestaciones estudiantiles.
En 1945 se trasladó a Buenos Aires; allí matriculó en la Facultad de Medicina y trabajó en el Instituto de Investigaciones Alérgicas. Durante sus vacaciones solía hacer trabajos de enfermería en barcos de la marina mercante en viajes por puertos nacionales.
Al terminar el cuarto año de la carrera, hizo un recorrido por toda la Argentina, Bolivia, Chile, Perú, Colombia y Venezuela, viaje en el cual invirtió un total nueve meses y sirvió para despertar en él la vocación por la higiene social. Con el afán de empezar lo más pronto posible su trabajo en esa actividad, matriculó a su regreso a Buenos Aires en 1952, por la vía de la enseñanza libre, el total de las 14 asignaturas correspondientes a los dos años que aún le faltaban para hacerse médico.
Luego de obtener el título de Doctor en Medicina el 1ro. de junio de 1953, fue llamado a cumplir el Servicio Militar, aunque fue declarado no apto en virtud del asma que padecía desde los dos años de edad. Meses después inició un viaje a Venezuela, pero en Guayaquil, Ecuador, se desvió hacia Guatemala, donde no se le permitió ejercer su profesión. En ese país participó en el ensayo socialista bajo los gobiernos de Juan José Arévalo y de Jacobo Arbens y estableció contacto con los elementos revolucionarios, entre ellos varios exiliados cubanos.
Cuando se produjo la invasión de Castillo Armas a Guatemala organizó una milicia, pero a la entrada en la capital de los mercenarios se tuvo que asilar en la Embajada argentina. De Guatemala se trasladó a México, donde laboró en el Hospital Central del Distrito Federal, en el Laboratorio del Hospital Francés, así como en el Centro de Investigaciones Alérgicas del Insttituto de Cardiología y donde hizo contacto con los miembros del Movimiento 26 de Julio cubano, exiliados en esa nación.
En 1956 llegó a integrar el grupo de revolucionarios que luchaban por liberar a Cuba de la dictadura militar de Fulgencio Batista Zaldívar. Su nombre aparece en la relación de los 81 expedicionarios del yate Granma al mando del comandante Fidel Castro Ruz. El 5 de diciembre de ese año recibió su bautismo de fuego en Cuba, al sufrir una herida grave en el cuello.
El 5 de junio de 1957 se le confirió el grado de Comandante de la Cuarta Columna, como reconocimiento a sus méritos como médico y como oficial de línea en la lucha de la Sierra Maestra. Tomó parte activa en muchos combates importantes como el de “El Hombrito”, el de “Pino del Agua” y el de “Mar Verde”, entre otros.
En agosto de 1958 el Comandante en Jefe le encomendó ponerse al frente de una columna que debía invadir la provincia de Las Villas, a cuyo efecto dirigió numerosos combates en las zonas de Fomento, Cabaiguán, Placetas, Remedios y Caibarién, hasta que se produjo la toma definitiva de la ciudad de Santa Clara.
A la entrada de la Revolución victoriosa en La Habana el 2 de enero de 1959, ocupó la Cabaña, segunda fortaleza militar en importancia de la capital cubana.
A pocos días del triunfo, por Ley dictada por el Gobierno Revolucionario, fue declarado ciudadano cubano por nacimiento y el 13 de enero el Colegio Médico Nacional le otorgó la categoría de “Médico cubano honorario”.
En el Gobierno desempeñó varios cargos y funciones de primera importancia, tales como el de Jefe del Industrias del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA); Presidente del Banco Nacional y Ministro de Industrias; delegado de Cuba a la Conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social, celebrado en Punta del Este, y presidente de diversas misiones a países socialistas; sin abandonar por ellos sus responsabilidades como oficial de las Fuerzas Armadas ni su pensamiento como médico. Prueba de esto último fue el discurso que pronunció el 20 de agosto de 1960, donde expuso los fundamentos de su concepción sobre una medicina de esencia social y proyección humanista y sus impresiones al “entrar en contacto con la miseria, con el hambre, con las enfermedades, con la falta de capacidad para curar a un hijo enfermo por la falta de medios, con el embrutecimiento que provocan el hambre y el castigo continuo hasta hacer que la pérdida de un hijo sea para un padre un accidente sin importancia”.
En octubre de 1965 el Comandante en Jefe hizo pública una carta del doctor Guevara, en la que éste hacía renuncia oficial a sus cargos en el Gobierno y a su condición de cubano, con el fin de incorporarse a las guerrillas que luchaban en Bolivia contra la tiranía militar que entonces sojuzgaba a ese país.
Fue pues el comandante Ernesto “Che” Guevara de esos hombres extraordinarios que lo dan todo en pos de un ideal. Y lo dio todo, pues entregó su vida en la lucha revolucionaria el 9 de octubre de 1967.

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