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Presencia de la Real Academia de Ciencias de La Habana en Ciego de Ávila

AUTORES: Dagoberto Álvarez Aldana y Yuliet Rodríguez Bebert

 

RESUMEN:

El hallazgo de la documentación que se expone en esta investigación evidencia por primera vez en la historiografía avileña la vinculación de las instituciones locales con la prestigiosa corporación científica que fue la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana así como con importantes personalidades miembros de esta corporación que forman parte de la historia científica de nuestro país. Sin embargo, es justo señalar que de manera individual Don Eusebio Jiménez fue el primer avileño que tuvo contacto con la Real Academia llegando hacer miembro corresponsal de esta notable institución en 1862. 1

OBJETIVO:

 Mostrar como las instituciones judiciales locales de entonces se auxiliaban de las ciencias para solucionar las causas a las que se enfrentaban solicitando el concurso de importantes centros científicos y resaltar el papel que como organismo consultivo tuvo para estas instituciones, no solo de la capital de nuestro país, la Real Academia. También se expone, a través de documentos, la primera relación del eminente sabio cubano Carlos J. Finlay con nuestra provincia.

 

DESARROLLO:

La segunda mitad del siglo XIX es sin duda un período decisivo en la consolidación del surgimiento de la nacionalidad cubana. Trascendentales hechos en el campo político y social ocurrieron en esa etapa, pero también en el ámbito científico se gestaron sucesos de notable influencia como fue la creación de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.

Después de treinta y cinco años de solicitar, por parte de un grupo de entusiastas hombres de ciencias lidereados por el doctor Nicolás José Gutiérrez y Hernández 2, establecer en Cuba una Academia de Ciencias Médicas, la Reina Doña Isabel II dispuso por Real Decreto del 6 de noviembre de 1860 crear la “Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana”. Tal hecho se consumó el 19 de Mayo de 1861, quedando constituida por tres secciones (Medicina y Cirugía, Farmacia y Ciencias), treinta académicos y una junta de gobierno presidida por el doctor Gutiérrez.

Fue en el seno de esta corporación científica donde los hombres de ciencias más reconocidos en aquel entonces, no solo en Cuba sino también fuera de nuestras fronteras, dieron a conocer sus aportes científicos en múltiples ramas de las ciencias. Miembros ilustres de esta academia fueron los doctores Carlos J. Finlay y Juan Santos Fernández; los naturalistas Felipe Poey, Carlos de la Torres Huerta y Luis Montaner; el meteorólogo Andrés Poey Aguirre; el agrónomo Alvaro Reynoso Valdés y el ingeniero Francisco de Albear y Fernández de Lara, entre muchos otros.

Esta renombrada institución constó, que tenían carácter público, con un museo constituido por importantes colecciones zoológicas y arqueológicas y con una biblioteca dotada de un considerable fondo bibliográfico. Sin embargo su gran obra, considerada como un aporte a nuestra cultura y al patrimonio nacional, es su publicación “Anales de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana” donde se recoge en 96 gruesos volúmenes la labor científica de 680 autores desde su fundación en 1864 hasta el año 1958.

En esta institución se creó un ambiente apropiado para las más importantes discusiones teóricas en diversos temas científicos y se cultivo el espíritu investigador entre sus miembros. También estimulo a numerosos intelectuales a visitar otros centros científicos, fundamentalmente de Europa, para profundizar sus conocimientos y luego aplicarlos en nuestro país. En resumen la Real Academia permitió el robustecimiento del movimiento científico cubano y contribuyó a que se fundara otras instituciones científicas. A decir de Enrique José Varona, uno de sus miembros más preclaros, esta academia fue “la mayor suma de conocimientos” que tuvo nuestro país en el siglo XIX.

En el periodo colonial y también en la república la Real Academia constituyó el organismo consultivo de excelencia para los temas relacionados con la higiene, epidemiología, demografía, terapéutica, sanidad vegetal, industria y muchos otros. En esta función fue de inestimable valor a las instituciones coloniales encargadas de administrar justicia en lo referente a emitir informes médicos legales en casos sumamente difíciles, y es precisamente a través de esta faceta que esa reconocida institución científica se vincula a la historia local.

 

Una fuente importante.

Entre los fondos que atesora el Archivo Histórico Provincial “Brigadier Marcial de Jesús Gómez Cardoso” se encuentra el perteneciente al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción del Partido judicial de Morón que fue uno de los órganos que en Cuba en la época colonial tenía como objeto administrar justicia. 3

La Introducción al Inventario No. 1 del Fondo No. 19  del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción del Partido Judicial de Morón, entre otros elementos  explica que: “Por Real Decreto de 9 de Junio de 1878, la Isla se divide en seis provincias, con sus circunscripciones o partidos judiciales respectivos.

En circular de 6 de septiembre de 1878 dirigida a los gobernadores civiles por el Gobernador General de la Isla Arsenio Martínez Campos, se plantea la creación de nuevos Términos Municipales, segregados de los que existen, lo que hace variar las condiciones de los antiguos a quienes pertenecieron. Morón será uno de estos nuevos Términos Municipales, al que corresponderá un Juzgado de Primera Instancia e Instrucción.

En la documentación de la Audiencia de Puerto Príncipe hay un expediente que plantea “... instalado el Juzgado de Primera Instancia del Distrito de Morón desde el mes de octubre de 1884...”. En el propio legajo y expediente se señala que este juzgado trasmitirá los procedimientos civiles y criminales que le correspondan.

El fondo Juzgado de Primera Instancia e Instrucción del Partido Judicial de Morón tiene gran valor, ya que refleja un período histórico (colonial), además muestra como funcionaban los órganos de administrar justicia, y las lacras sociales como son el juego, la prostitución, etc.”  

El primer nexo entre la Real Academia de Ciencias y el Juzgado del Partido Judicial de Morón.

Dentro de los expedientes que conforman el fondo del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción del Partido Judicial de Morón estan los pertenecientes al sumario No. 28 de 1884 contra Don Francisco Macías Venegas y otros por homicidio de Don Felipe Macau por problemas de trabajo en Punta Alegre 4.

En esa documentación consta la solicitud realizada, el 28 de diciembre de 1884 a la alcaldía municipal de La Habana (Distrito de Guadalupe), por Don Anastacio de Orosco, Juez de Primera Instancia del distrito de Morón con el fin de que algunos objetos relacionados con el homicidio “(...)se pasen a la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de esta capital, para que analizadas las manchas que presentan se sirva certificar si son de sangre humana. (...)” 5.

En la sesión pública ordinaria del 8 de febrero de 1885 de la Real Academia se hace referencia a la correspondencia enviada por el Juzgado de Guadalupe donde se comunica "(...) a exhorto del de Morón, sometiendo al juicio de la Academia los reconocimientos químicos - legales practicados en causa por homicidio de D. Felipe Macán; y se acordó oír el parecer de la Comisión respectiva (...)" 6

En los fondos ya referidos del Juzgado de Morón, también aparecen dos breves notas enviadas por el Doctor Nicolás J. Gutiérrez, Presidente de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales, al Juez de Primera Instancia del Distrito de Guadalupe. En la primera de ellas, fechada el 9 de Febrero de 1885, se confirma que “ (...) ha recibido esta Real Academia el testimonio enviado por el Juzgado de Primera Instancia de Morón, en causa por homicidio de D. Felipe Macau (...)” 7 . En la segunda, enviada el 3 de Marzo de 1885, el doctor Gutiérrez le comunica que el informe médico-legal solicitado será presentado en sesión de la Real Academia el día 8 de ese mes por la comisión respectiva 8.

El referido informe fue leído en esa sesión por el doctor Carlos Donoso Lardier9 como ponente de turno de la Comisión de Medicina Legal y firmado por el Presidente y el Secretario General de la Real Academia doctor Antonio Mestre10. En el párrafo introductorio expresa que “La Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de esta ciudad, en sesión celebrada el día 8 del presente mes y año, acordó contestar al Juzgado de Primera Instancia de Morón con el siguiente informe de su comisión de Medicina Legal (...)”11.

 
Finlay y el Juzgado del Partido Judicial de Morón.

El doctor Carlos J. Finlay12 fue una de las grandes figuras de la Real Academia relacionada con nuestra provincia a través del Juzgado de Primera Instancia del Partido Judicial de Morón. Este eminente médico fue uno de los académicos presente en la sesión del 8 de marzo de 1885 y presidio una comisión para dar respuesta a la solicitud formulada a esta institución científica por el Juzgado de Morón sobre un caso de oculistica.

En la papelería de Finlay, que guarda como valioso fondo el Museo Nacional de Historia de las Ciencias, se encuentra un documento enviado a la Real Academia por el Juez de primera instancia del distrito de Guadalupe que dice lo siguiente:

Excelentísimo señor.

A virtud de exhorto del Sr Juez de primera instancia de Moron, ruego a V.S.J. se sirva disponer se informe a este juzgado si es posible dentro de las prescripciones de la ciencia que un individuo totalmente ciego al recibir una lesión que destruyendo por completo uno de sus ojos, adquiera por este hecho la vista en el otro. (Ilegible)

Dios. (Ilegible)

guarde a V:S:J (Ilegible)

Habana Marzo 11 188513

  
También en el fondo antes referido existe otro documento firmado por el doctor Gutiérrez, presidente de la Real Academia de la Habana, informando que:

"Enterado del oficio de V.S. , fecha 11 de los corrientes, he sometido al parecer de una Comisión de Oculistas, de esta Real Academia, la consulta que por conducto de V.S. se ha (Ilegible) dirigirle el Juzgado de Primera Instancia de Moron; y con el resultado daré cuenta á V.S. oportunamente. (Ilegible)

Dios q á V. S. (Ilegible)

Habana y Marzo 13 de 1885

El Presidente14

Sobre este asunto se recoge en los Anales de la Academia que en la Sesión pública ordinaria del 22 de Marzo de 1885, presidida por el doctor Gutiérrez, se dio lectura a la correspondencia recibida por esta corporación científica y se comunico que "Oficio del Juzgado de Primera Instancia del Distrito de Guadalupe, consultando á la Academia respecto á un caso de oculística; el que ha sido sometido á estudio de una Comisión ad hoc”. 15

En otro aparte refiere que fue "Aprobado por unanimidad dicho informe, leyó otro el Dr. Finlay a nombre de la Comisión de Oculistica (Sres. Montalvo16, Santos Fernández17y Finlay) encargada de resolver la cuestión formulada por el Juzgado de Primera Instancia de Morón, - "si es posible, dentro de las prescripciones de la ciencia, que un individuo totalmente ciego, al recibir una lesión que destruyese por completo uno de sus ojos, adquiriera por este hecho la vista en el otro”. Siente la Comisión verse obligada á imaginar casos hipotéticos, cuando la enunciación de los pormenores del caso á que se refiere la pregunta permitiría quizás decir si es o n o científicamente admisible que el mencionado efecto haya resultado en tales o cuales circunstancias particulares. A la verdad, se conocen en la ciencia ejemplo de individuos que, hallándose ciegos por tener catarata, y coincidiendo probablemente esta afección con un adelgazamiento del ligamento suspensorios del cristalino, un traumatismo directo o indirecto, un golpe, una caída etc., ha podido ocasionar el hundimiento de la catarata, ó su separación total ó parcial del campo pupilar, dando por resultado el restablecimiento de la vista en el ojo así afectado. Quizás pudiera imaginarse otros ejemplos de distinta índole, que diese el mismo resultado; mas como quiera que, para hacer uso del dictamen de la Academia, siempre habría que determinar si las condiciones del caso concreto están ajustada á la hipótesis que se discute, la Comisión estima más acertado que, antes de contestar, se pidan los datos que se tienen del individuo á quien se supone  haber recobrado la vista de la manera indicada, con todo los pormenores que se puedan proporcionar.” 18

Si bien el informe emitido por Finlay no aclara totalmente la interrogante formulada por el Juzgado de Morón a la Academia, pues según el parecer del sabio cubano la solicitud carecía de elementos para llegar a una conclusión más aceptada, esta  documentación nos lega la primera vinculación del doctor Finlay  con nuestra provincia.

 
NOTAS Y REFERENCIAS

1. Eusebio Jiménez nació en Puerto Príncipe en 1803 y murió en 1866 en Morón, Ciego de Ávila. De forma autodidacta llegó a tener importantes conocimientos sobre ciencia y letras y se destacó como pedagogo. Fue nombrado miembro corresponsal de la Real academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana el 1 de junio de 1862.

2. El doctor Nicolás José Gutiérrez y Hernández es considerado el más notable precursor médico de nuestro país. Nació en La Habana, el 10 de septiembre de 1800. Inició los estudios de medicina en marzo de 1820 en la Real y Pontificia Universidad de la Habana, en enero de 1827 obtuvo el grado de Licenciado en medicina y un mes mas tarde el de doctor. Fue el primero en impartir en Cuba cursos de clínica quirúrgica y de grandes operaciones en cirugía con demostración en cadáveres (1839). Introdujo varias técnicas quirúrgicas (1842) y procederes médicos como la anestesia quirúrgica con cloroformo (1848), el examen médico con el estetoscopio y un tratamiento para las fracturas, entre otros. Fue médico de cabecera de ilustres personalidades cubanas como el obispo Juan J. Díaz de Espada y Fernández de Landa, el doctor Tomas Romay y José de la Luz y Caballero. Llegó a ser rector de la Universidad de la Habana (1879).

Fundó en 1840 la primera publicación médica cubana titulada “Repertorio Médico Habanero”. Fue el primer presidente de la Real Academia, este cargo lo desempeñó durante casi 30 años, siendo reelecto en catorce ocasiones de manera consecutiva. Falleció el 31 de diciembre de 1890 en La Habana.

3. Archivo Histórico Provincial “Brigadier José A. Gómez Cardoso” de Ciego de Ávila:

Fondo No. 1 Juzgado de Primera Instancia e Instrucción del Partido judicial de Morón.  Legajo 1 al 95, Expedientes 1 al 920.

Fondo No. 19 Juzgado de Primera Instancia e Instrucción del Partido judicial de Morón.  Legajo 1 al 13, Expedientes 1 al 138.

4. Archivo Histórico Provincial “Brigadier José A. Gómez Cardoso” de Ciego de Ávila: Fondo No. 1 Juzgado de Primera Instancia e Instrucción del Partido judicial de Morón. Legajo 23 al 25, Expediente 212 al 235

5. Archivo Histórico Provincial “Brigadier José A. Gómez Cardoso” de Ciego de Ávila: Fondo No. 1 Juzgado de Primera Instancia e Instrucción del Partido judicial de Morón. Legajo 23, Expediente 213, p.17. 

6. Anales de la Real Academia de Ciencias Medica, Físicas y Naturales de la Habana. No. 21, p.426, 1884.  

7. Archivo Histórico Provincial “Brigadier José A. Gómez Cardoso” de Ciego de Ávila: Fondo No. 1 Juzgado de Primera Instancia e Instrucción del Partido judicial de Morón. Legajo 23, Expediente 215, p.18.

8. Archivo Histórico Provincial “Brigadier José A. Gómez Cardoso” de Ciego de Ávila: Fondo No. 1 Juzgado de Primera Instancia e Instrucción del Partido judicial de Morón. Legajo 23, Expediente 215, p. 21.

9. Carlos Donoso Lardier nació en La Habana el 12 de junio de 1825 y murió el 12 de agosto de 1908. Fue químico farmacéutico de profesión. Electo miembro numerario y honorario de la Real Academia de Ciencias Medica, Físicas y Naturales de la Habana en 1870 y 1897 respectivamente. En 1892 fue presidente interino de la Real Academia y de 1881 al 1883 su bibliotecario.

10. El doctor Antonio Juan Andrés Mestre y Domínguez nació en La Habana el 18 de octubre de 1834. Se graduó en Francia y posteriormente se trasladó a España donde obtuvo el título de Licenciado en Medicina y Cirugía el 10 de marzo de 1862. Fue un precursor de la filosofía de las ciencias en Cuba y uno de los miembros mas destacados de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, de la que fue su Secretario General durante 20 años (1867-1887). Fundó en 1864 los Anales de esa institución llegando estos a convertirse en la publicación periódica de carácter científico general mas importante de Cuba en todas las épocas. Contribuyó notablemente a dotar a la Academia de un ambiente de discusión científica amplia. Es considerado el fundador de la Pediatría moderna en Cuba. Falleció el 10 de julio de 1887. Sobre él dijo Enrique José Varona “era uno de los cubanos de mas extensos y sólidos conocimientos, de más perspícua y vasta inteligencia”

11. Archivo Histórico Provincial “Brigadier José A. Gómez Cardoso” de Ciego de Ávila: Fondo No. 1 Juzgado de Primera Instancia e Instrucción del Partido judicial de Morón. Legajo 23, Expediente 215, p. 24.

12. El doctor Carlos Juan Finlay de Barres nació en Puerto Príncipe, actual Camagüey, el 3 de diciembre de 1833 y murió en La Habana el 20 de agosto de 1925. Fue un eminente médico epidemólogo, descubridor del modo de transmisión de la fiebre amarilla. Secretario de correspondencia de la Academia en 1877-1889 y 1893-1894. Fue elegido miembro de la Real Academia en 1872 y paso a ser miembro honorario en 1894 y de mérito en 1895. Su nombre de pila era Juan Carlos pero siempre firmo Carlos J.

13. Museo Nacional de Historia de la Ciencias "Carlos J. Finlay": Fondo: Expediente de Carlos J. Finlay y Barres. Medicina, Sign: 101209 - FBC - Co 3.

14. Ibídem.

15. Anales, 21:503, 1884.

16. José Rafael Montalvo Covarrubias nació en La Habana en 1843 y falleció en esa misma ciudad en el 21 de junio de 1901. Fue médico pediatra y oftalmólogo, destacado positivista y dirigente autonomista. Ingreso a la Academia en 1875.

17. Juan Santo Fernández Hernández nació en Alacranes el 22 de julio de 1847 y murió en La Habana el 6 de agosto de 1922. Fundo una importante revista médica y creó el Laboratorio Histobacteriologico de La Habana. Fue un distinguido médico oftalmólogo y llego a ser presidente de la Academia desde 1897 a 1899 y de 1901 a 1922. Fue elegido miembro de la Academia en 1875 y miembro de mérito en 1897.

18. Anales, 21:504-505.