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Septiembre 18 de 1828. Inauguración del primer hospital cubano para enfermos mentales

Autor: Lic. José Antonio López Espinosa
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

A pesar que desde el siglo XI se atendía en España a los enfermos mentales en determinados hospitales y que desde inicios del XV se fundó en Valencia el primer manicomio del mundo,  los pacientes psiquiátricos de la isla de Cuba no tuvieron atención médica hasta principios del siglo XIX. Cuando las autoridades de esta colonia consintieron en tal sentido, lo hicieron más bien por la idea, generada por el Cabildo habanero, de cuidar su seguridad personal mediante la reclusión de los dementes que deambulaban por las calles para evitar de ese modo cualquier posible agresión, que por preocupación de la salud mental de estos enfermos y de su adecuada asistencia. Hasta 1804 los hombres con este padecimiento y conducta agresiva que se recluían se hallaban dispersos en las cárceles públicas, confundidos con los criminales o encerrados en calabozos estrechos. Por otro lado, las mujeres se internaron primeramente en la Casa de Recogidas de San Juan Nepomuceno y luego en el Hospital de Paula.

Esto último inspiró al Cabildo a solicitar al Gobierno metropolitano le cediera el inmueble donde había funcionado el hospicio de San Isidro, concebido por el Obispo Compostela, para consagrarlo a la asistencia de las pacientes del sexo femenino, cuyos asilados habían sido trasladados a la recién fabricada Casa de Beneficencia. Se ha dicho que con ello el Cabildo perseguía evitar que tanto la Casa de Recogidas como el Hospital de Paula sufrieran los inconvenientes que las pacientes psiquiátricas causaban con su conducta al resto de las enfermas y a las asiladas en uno y otro sitio. Todo parece indicar que esa solicitud no fue atendida, ya que las aquejadas se mantuvieron en las respectivas instituciones hasta que se produjo el derrumbe casi completo del hospicio de San Isidro. Los hombres habían sido trasladados para entonces de las cárceles al leprosorio de San Lázaro.

En virtud de ello y, por la sugerencia del Obispo Espada, el Capitán General Dionisio Vives comenzó a edificar en 1826 lo que fue el primer hospital cubano para enfermos mentales, que se inauguró el 18 de septiembre de 1828 y llevó el nombre de Hospital de San Dionisio, patronímico de ese gobernante. Esta institución se concibió para atender sólo a los pacientes del sexo masculino procedentes de la capital y su jurisdicción. Para las mujeres se construyó un pabellón especial junto a la Casa de Beneficencia, el cual tenían que compartir con los esclavos valetudinarios y emancipados. En principio el Hospital de San Dionisio contaba con sacerdotes para atender a los enfermos, lo cual es una manifestación del sistema imperante en aquella época en cuanto a la función y al funcionamiento de los hospitales. De ahí la explicación del tiempo que hubo de transcurrir para que comenzaran a ejercer allí los médicos.

Su proximidad al leprosorio de San Lázaro y al Cementerio Espada, a la cual se atribuían las enfermedades intercurrentes que exterminaban a los pacientes;  el gran número de esclavos incapacitados para el trabajo y los emancipados de edad avanzada que convivían con las mujeres locas recluidas en el pabellón de la Casa de Beneficencia, fueron factores que hicieron pensar en la creación de un establecimiento que brindara mejor atención a los enfermos mentales y que estuviera más distante de los focos de infección. A tal efecto se compró por la suma de 17 000 pesos el potrero de Ferro, ubicado en la sabana Almendares  en la zona del Wajay al sur de La Habana, que era propiedad de José Mazorra. Allí se construyeron inicialmente dos pabellones: uno para los enfermos que se encontraban en el Hospital de San Dionisio y el otro para las locas procedentes de la Casa de Beneficencia.

Esta institución se inauguró en 1857, bautizada entonces como Asilo General de Enajenados. Años más tarde se le conoció como Hospital de Dementes de Cuba, nombre con el cual se identificó hasta 1959, en que se le llamó Hospital Psiquiátrico de La Habana.

 

BIBLIOGRAFÍA

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