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Uno de los libros más trascendentes de todos los tiempos

Enviado por: Lic. José Antonio López Espinosa
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

Clasificar los diferentes hechos por grupos extensos y generales, separados por algo que bajo uno u otro concepto les diversifique, es la primera necesidad que se debe satisfacer cuando se traza la historia de una ciencia a partir de la lectura de los textos que sirven para tejerla, por cuanto es en esos textos donde se guardan las pruebas que refieren dichos hechos. 

Un testimonio fehaciente de lo apuntado en el párrafo anterior es la pequeña porción de la historia de la bibliografía médica que se reseña a continuación, con el propósito de nutrir los conocimientos de los interesados en el tema. A ese efecto se hace un breve comentario de uno de los libros de más trascendencia de los escritos en todas las épocas en el campo de la ciencia en general y en el de la medicina en particular, a propósito de cumplirse este año 2008 el aniversario 380 de su primera edición.

El fisiólogo inglés William Harvey (1578-1657), quien fue cirujano del Rey Jacobo I y a quien se le debe el principio de que “todo ser vivo depende de un huevo”, es en realidad mucho más conocido en el ambiente científico por haber sido el descubridor de la circulación sanguínea. Es justamente la obra en la que divulgó ese hallazgo lo que ha servido de motivación para redactar estas líneas. 

Exercitatio anatomica  de motu cordis et sanguinis in animalibus, publicado en latín en la ciudad de Francfort en 1628 es, a no dudarlo, uno de los libros más importantes de la historiografía médica de todos los tiempos. En él Harvey dio a conocer el mecanismo de la circulación de la sangre al exponer la naturaleza del movimiento del corazón y de las arterias en los animales vivos, así como la irrigación cardiaca y las vías por la que ésta se desplaza. Con ello sentó los fundamentos de la medicina y la fisiología experimental y dio cobertura a una nueva interpretación de las funciones del cuerpo humano. 

Este escolio de la obra cardinal del célebre médico, que vivió durante la segunda mitad del siglo XVI y la primera del XVII, y quien hizo también importantes estudios sobre embriología, es un modesto homenaje a su memoria y a su obra, en una época en la que el valioso contenido de su Exercitatio anatomica de motu cordis et sanguinis in animalibus encuentra aplicación aún después de transcurridas casi cuatro centurias de que viera la primera luz.